Intentando entender


  • Hacía un calor de esos que sólo puede hacer en Valencia. Una vecina mía, cuyo marido es valenciano,solía decir que en Valencia los conejos se mueren del calor.  De esos calores que sólo soportas si estás a remojo en la playa y bebiendo continuamente.
  • Mi perro iba buscando la sombra,incapaz de soportar el sol. Afortunado perro. Y,sobre todo,afortunada yo. Porque sólo puedo llamar suerte a haber nacido en Occidente.
  • Y es que,frente a nosotros,a pleno sol,unas mujeres jugaban a las palas en la playa. Tapadas de la cabeza a los pies,de negro riguroso,sólo destapados los ojos y las manos. Musulmanas.
  • Igual que las chicas que iban delante de mí,intenté entenderlo.Como dijeron ellas,yo respeto todo.
  • Pues no. Me niego a creer que es respetable una creencia que obliga al calor cuando no es preciso,qué fe obliga a ser infeliz,a estar mal cuando se puede estar bien. Por qué una mujer siempre tiene que sufrir más. Por qué el hombre que juega con ellas lleva un bañador y disfruta del sol mientras su mujer lo sufre.
  • Vaya por delante que soy atea. Así que no comprendo que se pueda creer en Dios. Me parece un consuelo pobre para quienes no asumen nuestra finitud como seres vivos.
  • Si,encima,en nombre de la religión,una mujer tiene que demostrar su fe pasando más calor que un hombre…¿para no provocar instintos?…¿y si los provoca su marido con el bañador?.Entonces,no pasa nada,claro.
  • Doy gracias (a la suerte)que me hizo nacer en Occidente. Y doy gracias a mi afán de cuestionarme  las cosas,por no aceptar las tradiciones porque sí.
  • Definitivamente,no. No se puede entender todo

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