Nos pasamos la vida muertos de miedo. Preocupados. Por enfadar a los demás. Por no gustar a los que queremos. Por tener éxito. Porque nuestra vida tenga sentido. Porque envejecemos. Porque vamos a morir.
Nos pasamos la vida sin decir lo que sentimos. Protegiéndonos y, a la vez, más al descubierto que nunca con nuestra, en el fondo, transparente coraza.
Y, sólo al final, cuando ya no tiene remedio, empezamos a preguntarnos los Y si…realmente importantes, los que hay por debajo de nuestras preocupaciones superficiales.
¿Y si me hubiera atrevido a decir a aquel hombre que le quería?
¿Y si hubiera hablado con mi padre antes de que enfermera?
¿ Y si hubiera intentado hacer las paces con mi amiga Mercedes sin enfadarme porque no me diera la razón siempre?
Mientras tanto, seguimos perdiendo el tiempo con esos otros «Y si» que, en el fondo, sólo ocultan nuestra fragilidad y nuestro miedo.
No perdamos el tiempo. Mañana estaremos muertos.¿ Y si no pasara nada por decir lo que sentimos desde el fondo de nuestro corazón ?