Lo confieso. Escribo indignada. El País ha despedido de forma fulminante a Miguel Angel Aguilar por sus críticas contra los medios de prensa españoles publicadas en The New York Times.
Aguilar hablaba de que los medios españoles están en manos de los acreedores. Del dinero y del poder establecido, por tanto. Y decía que en El País , el periódico en el que tiene una columna semanal desde 1994, se vive una situación parecida a la censura. Despidiéndole, los directivos de El País, le están dando la razón.
¿No existe libertad de expresión en la prensa? Parece que no. Cuando yo estudiaba Periodismo, nos ponían El País como ejemplo de buen periodismo. Nuestros profesores decían: si una noticia la pública El País, es verdad, palabra de Dios. Como ejemplo de lo contrario, de periodismo amarillo, nos hablaban de Diario 16, el antecesor de El Mundo.
También se llamaba a El País «el BOE». Entonces gobernaba el PSOE y todos sabíamos que el periódico era el particular instrumento de propaganda del partido que entonces lideraba Felipe González.
Lo primero que nos enseñaban en Periodismo es que la objetividad no existe. Supongo que para que el golpe con la realidad que encontráramos al salir a trabajar no fuera tan duro. Yo no tardé mucho en comprobarlo. Cuando trabajaba en El Correo, intenté que me publicaran una noticia importante, una primicia. Mi jefe, inmediatamente, me dijo que no podía ser. ¿No te das cuenta de que la empresa X es accionista del periódico?. No importaba la noticia. La noticia pasaba a segundo plano. Importaba quién ponía el dinero. Y que no saliera mal en la foto. Como decía Alfonso Guerra, » el que se mueve, no sale en la foto».
En otros medios, teóricamente más izquierdosos, pasaba lo mismo. Mi compañero Carlos trabajaba en el periódico Egin, hoy desaparecido. Él no tenía que buscar las noticias. Directamente escribía lo que le dictaban en el despacho los dirigentes de su partido, HB. Tanto el periódico como el partido tienen hoy otros nombres, me atrevo a decir que con prácticas similares.
Yo no soy Miguel Ángel Aguilar. Simplemente, creo que sí no hay libertad de expresión, al final, el Periodismo se convierte sin remedio en lo que menos puede gustar a los que lo amamos y a la gente que confía en que las cosas pueden cambiar hablando y escribiendo en libertad. No con armas, no con violencia.
¿Acaso nos dan miedo las palabras que dicen la verdad? Nos decían ( y odiábamos oírlo) que el Periodismo es la «correa de transmisión» del poder establecido. Odiábamos oírlo porque éramos idealistas y queríamos ser honrados contando las cosas; al menos, todo lo honrados que pudiéramos. De acuerdo, no existe la objetividad. Pero ¿y la posibilidad de expresarse, de contar lo que vivimos como lo vivimos? ¿También eso nos van a quitar? ¿No hemos ido renunciando ya a demasiados sueños en España como para renunciar a expresarnos, además? ¿También hay ley mordaza en el Periodismo?
Lo confieso. Esto me asusta. Y me entristece mucho. Por Miguel Ángel Aguilar y, sobre todo, por la LIBERTAD, así, con mayúsculas.
Descanse en paz la libertad de expresión.