La ciudad nunca duerme. A todas horas del día y de la noche, hay ruido a tu alrededor. ¿Cómo encontrar la calma en medio de tanto ruido?.
Los coches circulan a todas horas.
La gente grita para hablar.
Todos corren a tu alrededor. Tú corres, también.
Se oyen bocinas. Los móviles nunca dejan de sonar.
Las sirenas de las ambulancias suenan sin parar.
La gente se aísla, no se mira, jamás sonríe. Se empujan los unos a los otros. Discuten por tonterías. Pocas veces somos amables.
La vida te empuja y te sientes arrastrado, a tu pesar.
Y, de pronto, un día, te sientes ansioso, agobiado. Te tapas los oídos. No quieres ver, no quieres escuchar. Todo es ruido alrededor. Y no estás en paz.
Echas la culpa al entorno. Te dices que en otro lugar, más tranquilo, hallarías la paz, esa calma que buscas y no acaba de llegar.
Pero quizá sea al contrario. Quizá, una vez que encuentres la paz dentro de ti, no importará el ruido de afuera. Entonces, dará igual donde estás, porque llevarás la calma contigo. Y el ruido de afuera no podrá perturbarla. Jamás.