L

No se puede decir siempre la verdad. La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad es una frase, algo que sólo te van a pedir en un juicio. Y la vida no es un juicio. Si queremos ser más felices con nosotros mismos y, sobre todo, con los demás, deberemos renunciar a decir la verdad en voz alta, muchas veces.
Si eres un talibán de la verdad, te dirás que con la verdad por delante, se va a todas partes. Pero algunos de los sitios a los que te llevará tu empeño en ser siempre sincero no van a ser lugares muy apacibles, créeme. Porque la verdad cruda duele. Hace daño. Nadie quiere saber la verdad. Nadie quiere oírla. Al menos, no constantemente, no siempre.
Hay cosas que no se pueden decir. Cosas que no deben contarse. Ser un integrista de la verdad, cometer sincericidio cada vez que abres la boca, puede que te haga sentir más honrado que los demás. Pero seguro que los demás acabarán por huir de ti, temerosos de tu empeño feroz, inflexible, en usar la verdad como un cuchillo afilado que primero desarma y luego hiere de muerte al otro.
Barnizar la verdad, adornarla, decirla de forma más bonita ( eso que tú llamas mentir) no es delito. Es ser amable con el otro, es mostrarle aprecio, consideración y respeto. Es no querer hacer daño a la gente que quieres con las palabras. Porque lo que tú llamas LA VERDAD , así, con mayúsculas, lo que tú crees la verdad: algo indiscutible, incuestionable y absoluto, no existe. No estás en posesión de la verdad, nadie lo está.
Y, para ser sinceros, ¿ vas a sacrificar la paz, la calma, la felicidad, en nombre de esa sacrosanta verdad? Empeñarte en decir siempre la verdad no te ayudará a ser más feliz. Vas a tener que aprender a callar de vez en cuando. Ya sé que crees en LA VERDAD. Siempre. En la amistad, en el amor, en el trabajo. Pero ¿estás seguro de que la quieres hasta las últimas consecuencias? Porque ser sincero hasta las últimas consecuencias está muy bien, pero tiene consecuencias. Y son malas, no lo dudes.
Si observas errores en tus amigos, cosas que son equivocaciones, a tu modo estricto y particular de ver la realidad, miente. O, al menos, no digas toda la verdad. No corrijas a nadie que no te lo haya pedido. Esa manía de señalar a los demás sus faltas, sean o no de ortografía, no le gusta a nadie. Se sentirán juzgados por un juez implacable y por un delito que no es tal, en nombre de tu cruel sinceridad. En realidad, les estás diciendo: soy mejor que tú y te lo digo para que te quede claro. Peor aún, lo que oirán de tus labios será: corrígete y llegarás a ser tan listo-honrado como yo. Acabas de convertirte en un dios, sin darte cuenta, y sólo aspiras a que los demás se den cuenta de tu infinita sabiduría para poder amoldarlos a tu imagen y semejanza. Poco a poco, te vas a dar cuenta que, salvo los incondicionales, que te quieren a pesar de todo, ( y a pesar de todo quiere decir exactamente eso: que no es precisamente tu feroz sinceridad lo que les gusta de ti) te estás quedando sin amigos.
Si has engañado a tu pareja, ya has mentido. No ayuda en nada que se lo cuentes. ¿Te hace sentir menos culpable? Haberlo pensado antes. No sumes a la infidelidad el egoísmo de tranquilizar tu conciencia a base de contar la verdad. A buenas horas. A no ser que quieras quedarte sin pareja, claro. Entonces, cuéntalo todo. Y con todo lujo de detalles, para asegurarte el abandono.
Si no te gusta la pareja que ha elegido tu amigo, te callas. ( Ya sé que tú lo llamas mentir por omisión, así de rígido e inflexible eres en tu definición de la verdad). Pues miente. Tu amigo elige sus parejas y tú eliges las tuyas. Es tu amigo. pero no lo sabes todo de él. Además, como es tu amigo, probablemente, cualquiera te va a parecer insuficiente para él. Aunque no lo sea. Así que lo mejor que puedes hacer es callar. Porque quieres conservar a tu amigo. Si lo que quieres es ahuyentarle, perderle o alejarle, no te calles nada.
Si crees que tu jefe es tonto, no lo digas. Y, sobre todo, no se lo digas a él. Puede que sea tonto, pero más tonto te vas a sentir tú cuando acabe poniéndote de patitas en la calle por decirle algo que no quiere saber y muchísimo menos oír. A ver quién es el tonto cuando, inepto o no, él permanezca en el puesto y tú estés sin trabajo. Si te da igual ese trabajo, o lo odias, entonces, permítete el capricho de escupirle la verdad a la cara. Pero sólo entonces.
Si crees que alguien en tu familia no se ha portado bien contigo, o te ha hecho daño, decírselo, lo creas o no, no servirá de nada. Os envolveréis en un intercambio sin fin de reproches hasta el fin de los tiempos. Y ya sabes que muchas veces, más vale tener la paz que tener razón. Después de todo, tienes que seleccionar las batallas en las que estás dispuesto a entrar, salvo que quieras vivir en una guerra continua . Piénsalo: conservar a tu familia o decir la verdad a toda costa, o lo que tú crees que es la verdad. Tú eliges. Pero escoge sabiendo a qué te expones si optas por no callar.
La verdad no siempre es agradable. Ahórratela, en esos casos. Nadie te la pide. Nadie la espera ni la desea. Ni mucho menos, van a exigírtela. En la ignorancia de la verdad, muchas veces, está la felicidad. La sinceridad absoluta no te convierte en mejor persona, ni te hace más feliz, ni te da la paz. La verdad, la pura verdad, la puta verdad, es que la sinceridad está sobrevalorada.
espectacular querida Ana.
¿quién dijo que desterrar la mentira y habréis hecho imposible vuestras relaciones sociales’
Me gustaMe gusta
No había oído esa frase pero me encanta. Le pega a Oscar Wilde. Cínico pero tierno.
Me gustaMe gusta
Bárbaro tu post , Anuski!!!!!!! Fenomenalmente escrito , interesante , actual……..Ojala todo el mundo pudiera echarle un vistazo , mas de uno tendría la posibilidad de darse cuenta , de que si tu opinión no interesa , dependiendo del caso , quién es nadie para dartela gratuitamente , aprovechando así la ocasión para lastimarte o molestarte. De todos modos, este tipo de cosas, se evitarían si dejasemos nuestro egocentrismo a un lado , y nos pusiéramos , aunque fueran pocos instantes , en los zapatos del otro…………Con esta practica, sí que creo que contribuiriamos a hacer un mundo más feliz!!!!!!!!
Me gustaMe gusta
Me encanta que te haya gustado, Patricia.
Te has suscrito a mi blog. Muuuuchas gracias.
Me gustaMe gusta