

Jubilados y viudas con pensiones que no llegan a los 600 euros. Trabajadores pobres con sueldos que no llegan a fin de mes. Inmigrantes y parados sin prestaciones o que malviven gracias al salario de pobreza. Todo tipo de gente sin ningún tipo de ayuda: nada menos que 757.200 hogares hay en nuestro país que no cuentan con ningún ingreso. Gente sin ingresos o con unos ingresos tan exiguos que se limitan a sobrevivir, a malvivir día a día.
Los pobres ya no son los mismos de siempre. Esos que, acompañados de carros de la compra, arrastran consigo todos sus enseres: sus escasas posesiones, su vida entera a cuestas; que duermen en la calle, en los bancos de los parques o resguardados en cajeros automáticos, o en albergues. La pobreza ya no les pertenece sólo a ellos.
La pobreza, hoy, tiene nuevos protagonistas. Trabajadores con sueldos insuficientes, que sueñan con ser mileuristas. Jubilados y viudas con pensiones escuálidas, muchas veces a compartir en hogares sin ningún otro ingreso más. Parados que ni recuerdan la última vez que trabajaron y mucho menos cuando cobraron el paro por última vez, no digamos vislumbrar una bendita nómina. Inmigrantes y perceptores del salario social. El nuevo retrato robot de la pobreza refleja fielmente la actual España. Los nuevos pobres son gente que no tiene ningún ingreso o cuyos ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. El estado del bienestar ha dado paso, casi sin transición, al estado del malestar.
Ironías de la vida: uno de cada 5 trabajadores trabaja para seguir siendo pobre. Trabajadores pobres por obra y gracia de los contratos temporales, de un empleo cada vez más precario. El conjunto de los trabajadores vive hoy peor que hace 12 años. Más de la mitad de las ayudas que da Cáritas ( que atiende a 2 millones de familias) van dirigidas a trabajadores, a gente que trabaja con contratos por horas o por días. Imposible planificar la vida cuando ni siquiera se puede saber cómo llegar a fin de mes. Los trabajadores pobres, esa nueva especie de pobres, son producto de los nuevos contratos temporales, con los que sólo se puede vivir al día y con los que hacer planes de futuro es pura utopía. Quizá por eso, deciden ser cada vez más invisibles. No votan. No participan. Trabajar y además ser pobre es algo que nunca se había dado. Parecen muy muy lejanos aquellos tiempos en que sólo trabajaba el hombre y la mujer quedaba a cargo del hogar. Imposible este reparto de tareas en un presente en que ser mileurista se ha convertido, en apenas unos años, en un nuevo símbolo de fortuna.
El relato de la miseria, en España, es casi infinito. Hay gente que rebusca en los contenedores,a la salida de los supermercados, en busca de esos productos caducados pero que todavía sirven o de esas frutas y verduras que no se pueden vender, pero que ellos pueden aprovechar todavía. Y que husmean en los cubos de basura de los barrios y hurgan en las papeleras.

Más de 2 millones y medio de jubilados cobran menos de 600 euros al mes.
Y hay inmigrantes, huidos de desastres naturales o políticos buscando refugio en una Europa empobrecida, en crisis, y en la que tienen el doble de posibilidades que un español de convertirse en nuevos pobres. Relatan su historia. O la reparten en papeles que nos dan, esperando nuestra ayuda. Vagón a vagón, línea a línea. Piden dinero o comida o ropa. A la puerta de las iglesias y del súper del barrio. Y en el metro y en el tren y por la calle. Intentando ganarse la vida imposiblemente con un periódico invendible o vendiendo mecheros de plástico o chocolatinas.Aunque quisieras no verlos, es imposible. Son demasiados. Jóvenes, ancianos y de mediana edad. Enfermos, sanos y tullidos.
Hogares en los que el único ingreso es la pensión del abuelo. Pensiones que oscilan, en 2 millones de hogares, entre los 600 y los 650 euros. O que sobreviven del salario social, también llamado de inserción o de pobreza, que se creó con con el utópico fin de acabar con la pobreza. Pero que hubo que prorrogar y prorrogar, año tras año. Hoy, existen en todas las comunidades autónomas. Si impensable es acabar con la pobreza, eliminar el salario social es, directamente, una utopía. Más de medio millón de hogares vive de estas ayudas de entre 300 y 600 euros al mes.
Casi el 30% de los españoles bordea peligrosamente la frontera invisible de la pobreza. Cada vez hay más pobres. Según un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona, hay en España ya casi 15 millones de pobres. Comen, pagan luz, agua, teléfono, transporte, medicinas, con 10-20 euros al día. Economizar es su prioridad. Cómo no iban a tener éxito cadenas de ropa baratas como Primark. Cómo no comprar la ropa en los hipermercados. Cuando en casa apenas llega para comer, todo lo demás acaba por volverse superfluo. Hasta lo que no lo es.
Gracias Jesús
Me gustaMe gusta
meraviglioso
Me gustaMe gusta
Tristeza inmensa siento
Me gustaMe gusta
Cómo relatar lo que siento????? Podria pasar varios dias expresando mi indignación , mi vergüenza y el asco que me invaden………….Lo peor es que he llegado a la conclusión de que el ser humano se ha ido deshumanizado , pero no desde hace 12 años, sino que como tantas otras cosas, cíclicamente se va repitiendo , y todo reaparece cada vez mas degradado y más podrido y pestilente…… Me da la sensación de que desde el principio de los tiempos , todo ésto estaba previsto , y para mi propio horror , la historia se va repitiendo « a peor» , y parece que « sin remedio».Hasta este punto llega mi desesperanza interior , al contemplar, todo lo que narras , querida Ana. Y , sin embargo , tengo que vivir , sobreponiendome a todo , intentando ser feliz y buscando belleza en todos los rincones……..Ardua y triste tarea…………Pero se han empeñando unos cuantos , que van creciendo imparablemente ,en este mundo , que así , tienen que ser las cosas, en beneficio de unos pocos , y a ver hasta cuándo resistimos para cambiar esta porquería!!!!!!
Me gustaMe gusta