NUNCA ES TARDE PARA VIVIR UNA VIDA MÁS PLENA.


Decía Picasso “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida”. Algo parecido ha debido pensar Mario Vargas Llosa, enamorado al cumplir 80 años. O Carlos Soria, que después de haber subido al Everest a los 77 años, va por su tercer ochomil con 78 años. El secreto de toda esa gente que parece no envejecer es la pasión, la ilusión.

LOS ÚNICOS LÍMITES

Y es que siempre hay que tener ilusiones, sueños. La pasión es la respuesta para una vida plena, feliz. Cuando nacemos, cuando nos nacen, a nadie nos dicen el tiempo con el que contamos. Sólo sabemos que es limitado, aunque tendemos a olvidarlo. La vida no es un examen en el que sepamos el tiempo límite. En un examen, calculamos lo que podemos hacer en el tiempo que se nos da; en la vida, no podemos. En la vida, a menudo, olvidamos que el tiempo es limitado. También es verdad que, si lo supiéramos, quizá nos angustiaríamos aún más.  No sabemos cuándo se nos agotará el tiempo. Así que mientras sigamos vivos, siempre hay tiempo. Por tanto, hasta el último momento, nunca es tarde.

Hay límites: no te pongas tú más de los que te pone la propia vida. Pero la resignación, el creer que no puedes, te detiene más que tus propios límites. Obsesionarse es frenarse, repetirse que ya no se está a tiempo, que ya no se puede, que es tarde ya, es lo que nos limita. Tú decides qué es adecuado y qué no. Haz lo que te pida el cuerpo.

LÍMITES

Cuando te digan que ya estás viejo, no escuches, no hagas caso. Nunca es tarde para hacer una carrera, para estudiar, para aprender, o para enamorarte. O, simplemente, para cambiar de piso, de trabajo, de pareja. O para hacer lo que quieras. Para vivir lo que amas. No dejes que la frustración se apodere de ti. Mientras sigas vivo, estás a tiempo. La vida no es un examen. Se parece más a un control inesperado, sin fecha ni tiempo de preparación. Si te sirve de consuelo, no hay nota o, en todo caso, eres tú mismo quien se la pone. ¿La forma? Tu sensación de mayor o menor felicidad, mayor o menor serenidad con tu paso por el camino de la vida.

EL UNIVERSITARIO MÁS VIEJO
Decidió licenciarse pasados los 60

Lo que es adecuado para ti es lo que tú decides que lo es. No dejes que te digan “ya no tienes edad para”, “ya no tienes cuerpo para”. Viste como te plazca. Péinate como te apetezca. Estás a tiempo siempre para hacer cualquier cosa que no sea convertir la vejez o la madurez en una simple espera de la muerte.

EL DEPORTISTA MÁS VIEJO
El deportista más anciano

Detener el tiempo es imposible. Vivirlo intensamente, no. Como dijo Rubén Darío:

«No dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre a la altura

Eso sí, no esperes al último momento, tampoco. No es cosa de “acordarse” de ser madre a los 60 ni pretender escalar un ochomil a los 80, sin haber subido nunca ni una escalera a pie o habiendo cogido el ascensor hasta para subir al primero. Que no te pase como el terrible repaso final antes del examen, en que uno tiene la inquietante sensación de que no ha estudiado lo suficiente. En este caso, pensar que no has vivido como querías. No esperes al lecho de muerte para que te pese todo lo que no has hecho o vivido.  El tiempo no se detiene a esperarte. Ni a ti ni a nadie. Es verdad que nunca es tarde… hasta que es demasiado tarde.

Deja un comentario