Comprar en Internet, la tienda más grande del mundo


Hay quien  dice que la primera venta por Internet se hizo en 1984. Y que fue una pizza de la cadena Pizza Hut. Otros, que primero se vendieron  semillas de marihuana, allá por 1971. Y algunos más, que la primera venta por la red fue un cede de Sting, en 1994. Los comienzos de las ventas por Internet son discutidos con ardor. Lo que nadie puede discutir, a estas alturas, es el cambio que han experimentado nuestras vidas desde que Internet irrumpió en ellas. Las compras son un capítulo más en ese cambio. Porque desde esa primera venta y en apenas 30 años, todos hemos recorrido un largo camino y lo hemos hecho muy deprisa. Hoy, en España, el 11% del total de nuestras compras las hacemos por Internet.

Era cuestión de tiempo, pero no ha hecho falta mucho. De hecho, en solo 3 décadas, el cambio en las costumbres de los españoles a la hora de hacer las compras ha sido muy grande.  Los españoles hemos pasado de la compra en las pequeñas y familiares tiendas de ultramarinos, donde lo comprábamos todo, a conocer el supermercado primero; ampliar nuestros horizontes acudiendo el hipermercado después, para, un poco más tarde, zambullirnos en tropel en los centros comerciales. En aquellos tiempos de cambios  hubo víctimas colaterales en la guerra de las tiendas por ganar nuestra atención consumidora. En 30 años, desaparecieron 70.000 tiendas de ultramarinos de las calles de España. Dice la consultora Nielsen que eran el 80% del total. Pero la triste verdad es que los pocos ultramarinos que sobreviven son poco más que museos en honor de un pasado que se fue para no volver jamás. O, como mucho, hacerlo en forma del «chino» de la esquina.

la tienda más antigua de españa, la confianza
La tienda más antigua de España, Ultramarinos La Confianza, fundada en 1871, se ha convertido en un reclamo turístico de Huesca. Cada año, más de 25.000 personas visitan el local por su historia y riqueza artística.

No satisfecha todavía nuestra ansia de compra con los numerosos centros comerciales que nos rodean, los españoles hemos acabado por dar el salto a la mayor tienda, a la más grande:  Internet. La tienda que contiene en ella millones de tiendas. La tienda donde la oferta es infinita. Normal, en una España en la que prácticamente nadie vive sin Internet. Y si hace años fueron los ultramarinos los grandes derrotados, hoy todas las tiendas empiezan a sufrir las consecuencias de la entrada de Internet en la cesta de la compra. En apenas 7 años, un 10% de los locales comerciales de España han desaparecido. Y es que no hay tienda, no hay centro comercial, por grande que sea, que pueda competir con el inmenso escaparate  que es Internet.

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conexiones

Y así, desde la gran vitrina escaparate en que se ha convertido la pantalla de nuestro móvil, o la tablet o el ordenador, compramos de todo. De ropa a electrodomésticos; de fruta fresca al pan nuestro de cada día; de las entradas para un espectáculo a los billetes para un viaje. Hoy, todo se vende por Internet,  la tienda más grande del mundo.

«Casi una tercera parte de la población española realiza actualmente compras a través de Internet, frente al 10 por 100 que lo hacía nueve años atrás. No obstante, frente a los principales socios comunitarios, la penetración del comercio electrónico es bastante inferior a la del Reino Unido (75 por 100), Dinamarca (67 por 100), Alemania (64 por 100) o Francia (49 por 100), aunque por delante de Italia (18 por 100) o Portugal (23 por 100).» Son datos del Consejo Económico y Social, en su Informe de 2016 sobre hábitos de consumo.

Y, en algunos productos, nuestras preferencias son aun más claras. Los españoles ya preferimos directamente mirar por la red antes que ir de tiendas cuando se trata de electrodomésticos, objetos relacionados con la tecnología o móviles.

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Fuente: CETELEM, Observatorio de Consumo España 2017

En 2017, sin moverte del sofá, puedes comprar todo tipo de objetos y en  cualquier parte del mundo. Sin salir de casa, una empresa te trae la secadora que compraste en Alemania hasta la puerta de tu cocina. Tu móvil lo compraste por Amazon una Navidad que estaba agotado en las tiendas. Y un año te diste cuenta de lo cansado que era ir a comprar juguetes para tus sobrinos por Reyes. Ir de tienda en tienda, buscando el mismo juguete que, igual que tú, querían cientos de compradores y encontrarte ese buscado juguete de moda, agotado. Y allí estaba Amazon, qué descubrimiento, con todos los juguetes disponibles.  Y resulta que, en una tarde de sábado, sin salir de casa y  acomodada en tu sofá, con la inestimable ayuda de tu móvil, has hecho todas tus compras de Reyes. Te has permitido el lujo de comparar el precio del mismo juguete en varias tiendas. Y no sólo lo has comprado: además, te lo envían a la casa de tus sobrinos. Reconócelo: esto de comprar moviendo solo un dedo, sin que se cansen tus pies y sin perder el tiempo está muy pero que muy bien. Y, por si fuera poco, no te ha salido más caro.

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Hoy, Amazon está haciendo pruebas para vender coches. De momento, son solo pruebas. Total, ya vende accesorios para el coche, piezas de repuesto y hasta neumáticos. Sí, es el mismo Amazon que, para terror de los farmacéuticos, ya vende medicamentos. Ese malo al que Trump culpa de la destrucción de empleo en Estados Unidos. Pero aquí tampoco hay malos, no. Ni Amazon ni Internet tienen la culpa de lo que pasa en el mundo, de los cambios a nuestro alrededor. En todo caso, la culpa es del tiempo, que no se detiene, nos guste o no.

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