EL DÍA QUE MI GATA AMANECIÓ CIEGA


Cuando me desperté ese sábado, era casi la 1 de la tarde. Itxi no se había levantado en toda la noche del sofá de la sala, donde dormía. Y, eso, era extraño. Casi a diario, nos despertaba varias veces en la madrugada, raspando frenéticamente las mesillas de nuestra habitación o el cabecero de la cama, … Continuar leyendo EL DÍA QUE MI GATA AMANECIÓ CIEGA