Infancia


No recuerdo mi infancia. Nada consistente. No puedo decir si fui feliz o no. Siempre pensé que esa falta de recuerdos era buena señal. Signo para mí de que no había ningún suceso que mereciera la pena recordar y,por tanto,ningún trauma.

Y es así. Mis padres jamás me maltratar on.  Nunca me pegaron. Rara vez me riñeron. No me desatendieron jamás. Nunca me abandonaron. Estaban siempre allí. Fui a la escuela,como todos los niños. Hice la comunión. Tenía mi paga los domingos. No me faltaban las golosinas. Era una niña como tantas.

Era muy tímida. Y muy miedosa. Solía tener pesadillas y levantarme sonámbula. Me daba miedo la oscuridad y me aterraban los enanos, hasta el punto que el día que veía uno me costaba dormir por la noche.

Nada llamativo. Los boletines de notas lo corroboran. Obediente,responsable,no llama la atención. No llama la atención. Pero no era una niña alegre. Al menos,no parezco contenta en las fotos de aquel entonces.

No hubo maltrato. Nunca. Supongo que mis padres me querían. Y supongo que yo les quería. Pero lo supongo porque es algo que se da por sabido. No porque yo lo notara.

En realidad,de lo que sí me daba cuenta es de que mis padres no se querían;o más exactamente,que mi madre no quería a mi padre. Respecto a lo que él sentía,imaginaba que la quería. Supongo que sí no,aquello me hubiera parecido ilógico.

En todo caso,estaban demasiado inmersos en su propia relación como para vernos a nosotros. Eran muy jóvenes también.

Pero ellos podían elegir. En mi pequeño mundo de niña,no había elección. Ellos eran mi mundo. Se habían casado por mi «culpa».Y,consecuentemente,yo era responsable de su infelicidad. Jamás pensé que ellos eran los adultos. Nunca se me ocurrió que yo no había pedido nacer.

Mi madre era una mujer muy distante,muy fría. Mi padre trabajaba muchas horas al día y cuando llegaba a casa,cenaba mientras veía la tele y se acostaba muy pronto. A su manera,eran dos extraños para mí. Ella me inspiraba recelo. Él era un desconocido.

Nunca me pegaron.Nunca me riñeron.

Tampoco nunca me dijeron te quiero.

 

7 comentarios sobre “Infancia

  1. Habría que escuchar la versión de tu madre…no se,yo nunca me creo ni me creeré lo que cuenta una sola parte…normalmente ni los buenos son tan buenos ni los malos son tan malos…
    Si tanto daño dices que te hizo, estas en paz hablando como hablas de ella…

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    1. Cuento lo que he vivido. Leerme es libre. Ella puede contar su parte. Pero entre adultos y niños la responsabilidad es SIEMPRE de los adultos. Supongo que eres adulto y has olvidado lo que es ser niño. Eso supone que tú madre te quiso. Afortunado.

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  2. Puede que tengas razón.
    Te recomiendo la lectura de cualquier libro de psicología. Los padres que no quieren a sus hijos (y te aseguro que sé de qué hablo)les hacen un daño irreparable.
    El dolor de ser una niña a la que su madre no quiere y a la que con 9 años culpa de su cáncer,de estar casada,de ser un lazo al cuello.
    .y menosprecia constantemente r incluso la llama puta tarda en recuperarse.
    Pero no estoy anclada en el pasado. Escribir,de hecho,me ha ayudado a olvidar a quien tanto daño me hizo.
    El relato está muy suavizado. Tuve una madre tóxica. A su trato hoy día lo llaman negligencia emocional.

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        1. Querida «Elena»:nunca fui una niña. No me dejaron serlo quienes se suponía que eran adultos. Desgraciadamente,el papel de niña lo ha tenido mi madre SIEMPRE. Una niña caprichosa y egoísta para la que lo fácil fue volcar su frustración por su vida en sus hijos y su marido.

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