Lo confieso:soy una persona que se obsesiona. Quizá me sobra pasión. Quizá me falta perspectiva o mesura. El caso es que me obsesiono fácilmente. Y me obsesiono con todo:cosas,gustos,personas. Lo mismo da.
Si me gusta la artesanía,tengo que ver todas las ferias que se celebran allá donde voy de vacaciones. Si leo un libro de un nuevo escritor y me entusiasma,tengo que leerlos todos a ver si en todos es igual de bueno. Así me obsesioné con Javier Marías y con Benjamín Prado y con Almudena Grandes. Y encontré a Haruki Murakami.
Si me gusta una canción de alguien y resulta que es el cantante es también el autor,ten por seguro que conoceré sus canciones completas. Pregúntame por la letra de cualquier canción de Joaquín Sabina.
En resumen:si alguien o algo,obtiene mi atención,la obtiene obsesivamente.
Cuando era joven,me pasaba el día esperando al cartero. Como si fuera a traerme la carta de algún amante perdido. Cosa imposible pues era una joven introvertida y mis escasas relaciones eran con gente de mi barrio que difícilmente iban a escribirme.
Entonces conocí el correo electrónico. Para mí,que a la tendencia a obsesionarme,uno el nulo control emocional, puedo decir que el correo electrónico ha sido una bendición, primero. Y una desgracia,después. Si quiero a alguien,me obsesiono. Si el correo electrónico es una bendición por su inmediatez,por lo mismo es una condena. Para una persona obsesiva como yo,no recibir respuesta a un correo electrónico de forma inmediata quiere decir,automáticamente.
que no te quieren como tú quieres. Si tardan más aun,relees tu correo para descubrir si ha sido ofensivo. Refrescas el Outlook,el Gmail o el correo que tengas. Le das 1 vez por minuto al recibir y enviar. Nada te tranquiliza.
Y entonces llega el wasap. Maldito seas,una y mil veces. Puedes ver si alguien ha leído tu mensaje y aun así no te contesta????. Y ves que está en línea…y no te escribe????
La tecnología es cruel contigo,mi querida obsesiva. Vaticino futuros psicólogos y psiquiatras especialistas en curar la adición al móvil o,mejor dicho,a la obsesión por la inmediatez,a la escasa tolerancia a la espera o a la frustración.
Hay un pasaje de «El principito «( que a pesar de los años y las lecturas sigue siendo mi libro favorito)que me encanta.
Dice así
Píldoras contra la sed. «Era un vendedor de píldoras perfeccionadas que calman la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber.
– ¿Por qué vendes eso? – dijo el principito.
– Es una gran economía de tiempo – dijo el vendedor. – Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
[…] ‘Yo – se dijo el principito – si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría lentamente hacia una fuente…'»
Creo que lo queremos todo. Y todo muy deprisa. Y que,por el camino,perdemos muchas cosas que requieren un amor y una paciencia que un correo o un wasap no pueden proporcionar. Por rápidos que sean.
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