
Una vez leí una entrevista a un locutor de televisión de moda. Una de esas entrevistas tipo test en que te preguntan cosas como » ¿a quién te llevarías a una isla desierta?» y sinsorgadas así. Una de las preguntas que le hacían al presentador era :»¿qué faltas perdonas con más facilidad?». Y él respondía que las faltas de ortografía. La respuesta era ingeniosa. Pero yo me dije:»ah,no,eso sí que no». Perdona la gula o la lujuria,pero una falta de ortografía,no,por favor.
Pues ya me he ido percatando que la «permisividad»con estas faltas es muy muy alta. De hecho, si eres medianamente observador y tienes la desgracia de leer todo lo que se cruza en tu vida,verás que las faltas de ortografía te asaltan por doquier.
No pasará un día en que vayas por la calle sin ver un luminoso con un «Gonzalez» así,sin un triste acento. O en que enciendas la tele y veas en un letrero un ‘apollar»a este o aquel candidato,como si el culpable del atropello lingüístico creyera que se apoya más si va con dos inoportunas eles la palabreja. Si te metes en el Facebook alguien te preguntará «haver» si te atreves a compartir tal contenido. Y estás de acuerdo con el fondo de la cuestión,pero,coño,escríbelo bien que me vas a obligar a compartir una falta de ortografía. A ver,que sí me atrevo a compartir tu reivindicación pero deberías haber sabido escribir bien el texto.
Ay,qué daño han hecho el wasap y el pobre, y ya olvidado, SMS a la ortografía. La excusa facil es que abreviamos y que escribimos deprisa. Bueno,bueno.Pase que al escribir un mensaje nos comamos letras.Eso es abreviar. Pero si las añadimos,qué demonios abreviamos. Qué estamos acortando si decimos me «hecho»en la cama. No,hijo,te «echas» en la cama. Otra cosa sería me he hecho la cama. Aquí ya estás haciendo algo. Entre otras cosas (la cama,la primera)añadir la preciosa,incomprendida y muda hache.
Y qué abreviar colocando una «b»en lugar de la «v». Bendito teclado que te permite decir…es que las teclas están juntas…y confundir un tiempo pasado del verbo ir (iba)con un impuesto (iva)
Cuánta gente hay ya que no sabe distinguir un hecho (del verbo hacer)de un echo (de acostarse o de arrojar al vacío). A ver,si cuando Victoria Abril estaba aprendiendo a escribir en «Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto»,la Bardem se lo explicaba muy claro…»El verbo echar echa la hache por la ventana». Pues nada,que no hay manera.
Y,por cierto,el título sirve para ilustrar otro de los errores más frecuentes. No es lo mismo cuando hayamos muerto,en que somos nosotras las muertas, que cuando hallamos muertas. En este último caso,nos damos un buen susto porque encontrarse personas muertas no es plato de gusto para nadie.
Y hablando de a ver,a ver si no lo confundimos con haber porque debemos haber estudiado el temita hace años.
Pero ay,para eso hay que distinguir y ahí nos perdemos. Cuántos ay de dolor tendremos que exclamar ahí,donde quiera que estemos porque no hay corrección ortográfica.
¿Por qué? Quizá porque no pensamos demasiado. El porqué no puede estar sólo en las prisas.
Y lo peor es que no se salva casi nadie. Casi nada. Anuncios que acentúan la palabra «ti» o que olvida poner la tilde en Telefónica,artículos de periódico, títulos en las noticias de la televisión. Libros. Manuales de instrucciones en los que se mezclan traducciones esperpénticas con descomunales faltas ortográficas. Y canciones. Amo a Sabina. Pero ,por Dios, en una de sus canciones habla de «enjuagar»lágrimas. Joaquín,mi amor,que las lágrimas no son platos. Las lágrimas se enjugan.
Parece que las faltas no distinguen tampoco el mayor o menor nivel de estudios. (Bueno,vale,un poco sí). Pero es que sí es perdonable que alguien sin apenas estudios cometa faltas de ortografía. Pero ¡un universitario!. Pues también. Me han sangrado los ojos leyendo a toda clase de licenciados. Maestros y filólogos incluidos. Si los que se supone que han hecho de la lengua su profesión la maltratan,qué esperar del resto. Porque también los escritores olvidan las haches o confunden «b» y «v».
Cuando tenía 15 años y me enamoré hasta las trancas de Pedro Pablo (hijo,qué quieres,los padres de entonces eran cursis con los nombres o tenían complejo de aspirantes a príncipes) vi un cuaderno suyo y pensé:»oh,no,tiene faltas de ortografía». La relación no llegó a más (por otros motivos ajenos a los ortográficos, porque cuando me enamoro,confieso que las faltas de ese tipo pasan a segundo plano)pero yo ya me veía obligándole a volver a los cuadernos Rubio para solucionar ese fallo que le volvía un poco menos digno de mi amor. En todo caso,Pedro Pablo se buscó a otra…por si alguno estabais pensando lo rematadamente repelente que soy…
Cuando empecé a trabajar en Correos,en Atención al Cliente,nuestro trabajo fundamental era escribir cartas de respuesta a los clientes que reclamaban o responderles por correo electrónico. Mi jefe era un hombre muy inteligente,poco menos que un ídolo para mí. Pero casi le mato cuando quiso corregirme la palabra «perjuicio» poniendo prejuicio. Pero antes me dijo:»con esta palabra tengo una duda» A ver,le expliqué:prejuicio viene de juzgar por anticipado;de ahí lo de «pre». No sabía lo que me esperaba con mi jefa posterior. Esta «habría»las puertas así,con hache.Por poner un ejemplo. Como ,además,en este caso,era de inteligencia más bien escasa (por no decir tonta del culo,que queda muy feo)no tenía ninguna duda. Imaginad las perlas que salían de sus 2 ordenadores y de sus 2 móviles. Ignorante pero tecnológicamente a la última,eso sí. Me recuerda un poco a las mujeres que no se lavan pero no olvidan maquillarse. O que van a la peluquería a menudo y para no estropear su peinado dejan de lavarse la cabeza.
Y,otra vez, con las prisas (torpe excusa) por contestar a un cliente por correo electrónico»embasamos»al vacío su envío. Por Dios,una cosa es envasar y otra,embotellar. No llegué a tiempo de corregir el error a la chica que mandó el correo. Confieso que si hubiera estado en mi mano,directamente la hubiera despedido.
Por si fuera poco, aparece el corrector de Word. Y la mayoría de la gente parece pensar:»aleluya,ya no tengo por qué saber escribir». Como si hubieran encontrado la respuesta,el milagro. Y se despreocupan aún más.Pues lamento desilusionaros,ilusos. Pero hijo mío,si una palabra se puede escribir de dos formas,estás perdido. El corrector no tiene ni idea del contexto. Así que sigues igual de perdido que al principio. Eso sí,más pancho. Y,por tanto,más peligroso.
Puede que me equivoque pero mi impresión es que las faltas de ortografía se están convirtiendo en lo habitual. Y están por todas partes. Reconozco que el tema me «raya»bastante. Lo que no hace es «rallarme».Más que nada,porque no hay rallador donde quepa mi hermoso cuerpo.
Ha llegado un momento en que me da la sensación de que quieren destruirme. Asimismo (que sí,que se escribe junto por más que mucha gente se empeñe en separarlo) cada vez que alguien que me quiere decir «hala» para referirse a lo exagerada que soy, escribe «ala»,tengo que replicarle:»no, no me apetecen alas de pollo,en este momento».
Y si vas a saludarme,hazlo con «hache». Dime un «hola»muy grande porque con ese «ola»que me has escrito sólo puedo ahogarme.









Veo que es usted muy buena corrigiendo…A que adivino: es usted maestra de escuela,con gafas,soltera y vive rodeada de mininos…
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Acertó!!!
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Jajajaja!!!!
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Hubiera podido contestar que si la visión que tienen de alguien al que le preocupa la ortografía es esa…pero sería discutir por discutir. No vale la pena.
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Doy por hecho que tiene estudios por la superioridad de la que habla de la gente sin estudios frente a la universitaria.De todas formas no debemos confundir estudios con educación,que esa si parece que le falta..
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Si lee con atención el escrito verá que,precisamente,digo todo lo contrario. Lo imperdonable es que personas con estudios cometan faltas de ortografía.
En cuanto a lo de que me falta educación,si relee mi escrito dudo que encuentre esa falta que me achaca.
Por cierto,debería haber escrito…superioridad con la que hablo,no de la que…
Gracias por sus comentarios
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Me da miedo escribirte!!!
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Que no!!!No te he pillado ninguna!!!
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Hola muy buenas: yo creo que hay otras cosas que son imperdonables,y no las faltas de ortografía.
Habrá gente que no habrá tenido tanta suerte como usted,señora varela,y no se habrá podido permitir unos estudios.
Su artículo me parece prepotente y arrogante en exceso..
Un saludo
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Hola Guillermo:
Curioso que dé usted por hecho que tengo estudios…
Por supuesto que hay cosas peores que las faltas de ortografía…permítame la ironía…
Un cordial saludo
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