Constelaciones familiares. La ley de la atracción. Libros de autoayuda. Libros de pensamiento positivo. Blogs de pseudo-psicología barata. Y frases, muchas frases, píldoras de sabiduría infalible e indiscutible, al estilo de los anticuados refranes. Teorías, manuales, soluciones de todo tipo escritas por falsos gurús que se autoproclaman expertos no se sabe muy bien en qué materia. Florecen con fuerza, como la mala hierba en un jardín descuidado, en estos tiempos de ansiedades sin fin.
Todos te darán recetas fáciles, superficiales y rápidas para calmar tu angustia, para tranquilizar tu desasosiego. En todos subyace, como idea de fondo, el americanísimo y mentiroso Querer es poder. Todos te dirán cómo ser positivo, cómo rodearte de la gente que te conviene, cómo alejarte de la gente tóxica. (Y a juzgar por la abundancia de libros sobre este tema en particular, acabarás por ver gente tóxica a diestro y siniestro). Ser feliz es fácil, si sigues su receta. La que sea.
Muchos hemos abandonado el consuelo de la religión. Somos demasiado racionales. No podemos creer en Dios. Pero no tenemos ningún problema en leer cualquier Biblia alternativa en el terreno psicológico. Cualquiera que escriba un libro de autoayuda, tiene lectores garantizados. Cualquiera que afirme que ha encontrado la fórmula de la salud mental, hallará una legión de adeptos para su particular secta de iluminados dispuestos a encontrar la luz de su mano.
Es dudoso que, si caemos enfermos, cojamos la Enciclopedia Médica, nos diagnostiquemos a nosotros mismos y, si se tercia, cojamos el bisturí y nos operemos. Pero, ay de nosotros si nuestra enfermedad es psicológica. Si sufrimos, preferiremos buscar la respuesta en «curanderos» del espíritu entes que acudir a un psicólogo. Nadie se va a meter contigo si tienes cáncer. Todos intentarán ayudarte y sentirán pena por ti. Pero, qué pasa si sufres una depresión o hay heridas emocionales en ti que no consigues curar por ti mismo, o eres autodestructivo. En suma, qué pasa si tu problema no es físico, sino emocional. Lo mejor que puedes hacer es callarte, no contarlo, o te verás estigmatizado sin remedio. Estás loco. O eres un maldito egocéntrico que sólo piensa en sí mismo. Y si te quieres matar, pues hazlo, pero no nos molestes con tus tonterías.
Y si decir que sufres ( «y quién no, te dirán») es complicado, decidir que necesitas ayuda profesional requiere una valentía para la que no todos estamos preparados. Quizá por eso preferimos deambular por las cada vez más grandes estanterías de autoayuda de las librerías o los centros comerciales. Escondidos, agazapados, ocultando nuestro sufrimiento y tratando de encontrar consuelo en las recetas genéricas tipo «café para todos»,de Bernardo Stamateas o coleccionando los cuentos con moraleja de Jorge Bucay, tan parecidos a las fábulas de Samaniego o Iriarte. Entre paréntesis,curiosamente los dos son argentinos y hasta del mismo barrio. Es como si pensáramos que todo argentino lleva un psicólogo dentro, o creyéramos que la fórmula argentino y psicólogo fuera perfecta, indestructible y, peor aún, incuestionable. Algo así como el bálsamo de Fierabrás que sirve para todo.
Vale. Son entretenidos y rebosan de una especie de pretendida sabiduría del sentido común repleta de pensamientos y razonamientos que por obvios, acaban por ser igual poco más que lugares comunes. Pero si estás leyendo libros de autoayuda, una cosa está clara : necesitas ayuda. Hazte un favor: búscala donde te la pueden dar. No será fácil, no será superficial ( habrá veces en que el ejercicio de conocerte y comprenderte a través de una terapia será hasta demasiado profundo), y no será rápido. Pero ¿quieres o no quieres librarte de tus fantasmas, curar tus miedos, ser más feliz? Entonces, olvídate de la autoayuda. La terapia con un buen profesional, con un psicólogo de verdad, será para ti como Pedro Salinas. Te ayudará a sacar de ti tu mejor tú.
Me encanta el tema y como defiendes tu postura, pero discrepo en cuanto a la opinion que te has forjado en cuanto al coaching y los libros de autoayuda. Yo soy de las que creo a «pies juntillas» que se hace más por lo que quiere uno, que por lo que puede.A mí me ha funcionado, y es más, siempre que tengo oportunidad lo recalco, para que se tenga en cuenta, para que todos , al menos , lo prueben…. Desde luego , para gustos : los colores , y que no hay enfermedades, sino pacientes,también lo pienso. Yo apuesto por buscar soluciones ante las dificultades , siempre.Por probar, por no coformarse con lo que nos perturba o nos molesta.No deben limitarse las opciones, porque no somos todos iguales, y por tanto, no nos funcionan las mismas cosas.Lo más importante es no rendirse , continuar, volverse a levantar después de sacudirse el polvo, mirar hacia adelante, escoger para ello nuevos caminos , deshechando otros que no funcionaron.No existen formulas unicas o infalibles…..creo que lo que importa es NO TIRAR LA TOALLA, aunque sea sosteniendo un clavo ardiendo…….
Me gustaMe gusta
Tienes razón. Desde luego cualquier vía que le ayude a uno es buena. Y te diré, contradictorio o no, que leo libros de autoayuda y desde luego no son incompatibles con ir a un psicólogo.
Uno de mis libros preferidos es Tus zonas erróneas, de hecho.
Me gustaMe gusta