Desobedece: la obediencia es la enemiga de un mundo más justo.


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Cartel de IDIOTA, obra que se representa actualmente  en Madrid.

Cuando eres un niño, debes obedecer. A tus padres, a tus maestros, a ese mundo de mayores que te rodea y que te manda. Si se te ocurre preguntar por qué, obtendrás respuestas del tipo «porque lo digo yo, y basta» o «cuando seas padre, comerás huevos«. Así que te acostumbras a obedecer. Porque sí. Porque te han educado para eso. Sin más. No esperas explicaciones. Nunca te las han dado, después de todo.

Pero la obediencia es peligrosa. Muy peligrosa.  La costumbre hará  que te parezcan normales cosas que, quizá, no lo son. «Siempre ha sido así«. «Siempre se ha hecho así«. «Es la ley«. «Es lo normal«. Pero ahora eres un adulto. Puedes preguntar por qué las cosas son como son. Y hay una buena noticia: el juego de la vida ha cambiado a tu favor. Ya no te vale cualquier respuesta. Al menos, no debería.

Costumbres. Tradiciones. Normas. Leyes. Costumbres, tradiciones, normas y leyes que pretenden encorsetar la realidad como algo inmutable. Pero la vida cambia. Constantemente. Con un simple gesto, con un simple NO alto y claro, todo puede cambiar. Y el mundo puede ser más justo y mejor.

El 1 de diciembre de 1955, Rosa Parks se negó a levantarse del asiento del autobús en el que viajaba para cedérselo a un blanco. La ley dictaba que blancos y negros debían sentarse en asientos distintos. Cuando Rosa se sentó, el sitio estaba libre y cuando un blanco subió al autobús, el conductor ordenó a Rosa que se levantara. Pero Rosa no obedeció. Por hacer eso, fue a la cárcel.  Pero ella, con un simple gesto, dio el primer paso en el camino a un mundo más justo y mejor.

Como Roberto Rivas, el bombero sancionado porque se negó a desahuciar de su casa a una anciana que no había podido pagar su hipoteca. O como el juez José María Fernández Seijo, que envió la ley hipotecaria al Tribunal Europeo porque no quería verse obligado a aplicar una ley injusta. O como los sevillanos que defendieron al «mantero» agredido por la policía, en aplicación de una ley que impide vender en la calle sin la debida licencia. Rosa, Roberto, José María y esos sevillanos anónimos son la prueba de que las cosas pueden cambiar y ser mejores. De la mano de un simple y valeroso gesto.

La vida puede ser injusta. Costumbres, tradiciones, normas y leyes pueden ser injustas Pero no te acostumbres. Rebélate. Desobedece. Aspiras a un mundo más justo y mejor. Ya no eres un niño obligado a obedecer. Tampoco eres un soldado, sometido al rígido ordeno y mando militar. Por suerte, la vida no funciona como el ejército. En el mundo, no rige la obediencia debida.

Tú quieres un mundo mejor, más justo. No eres una marioneta a la que otros mueven. No seas el idiota que obedece sin más. No te conviertas en el engranaje de una maquinaria que no comprendes y que te arrastra. Eres una pieza única e insustituible. Ningún tirano hace nada él solito. Necesita cómplices, gente que le ayude. Gente obediente y sumisa, por cierto. Gente que dice «yo sólo cumplo órdenes«.  Por terribles, por atroces, que sean. Tú no eres así, no quieres ser así.

Deja la obediencia para los niños o para los militares. Tú no aspiras a un 10 en Actitud en tu boletín de notas escolar. Ya no. Tú eres libre, todo lo libre que quieras. Todo lo libre que te permitas ser. Haz lo que tu conciencia te dicte. Hacer lo correcto, después de todo, nunca puede estar mal.

se-tu-el-cambio-que-quieres

2 comentarios sobre “Desobedece: la obediencia es la enemiga de un mundo más justo.

  1. Muy cierto , y ajustadisimo a la realidad , aunque sea incomprensible e inexplicable.
    Es este tema , precisamente , el que me asalta día sí , y dia también. No entiendo qué es lo que pasa , me da la sensación de que la gente está anestesiada , y ante muchas circustancias que se me plantean , la sangre me entra en ebullición , no me cabe en la cabeza como tantísimos tienen horchata en sus venas ……..

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