
Las risas no van acompañadas de prospecto ni instrucciones de uso. No es necesario que consultes a tu médico o farmacéutico antes de usarlas. Tampoco tienen efectos secundarios ni contraindicaciones. Puedes dejarla al alcance de los niños sin peligro. No se conocen alergias. Eso sí, reír es contagioso, terriblemente contagioso. Y hasta puede provocar envidias. Incluso es posible que sea adictivo. Puedes sentir que, cuanto más ríes, más ganas tienes de reírte. Se desconoce si consumida en exceso puede producri sobredosis, porque no se ha registrado caso alguno de muerte por risas excesivas. Ni el Prozac ni ninguna otra pastilla le llegan a la suela del zapato. La risa es, sin duda, la mejor píldora de la felicidad.
Que la felicidad es nuestra máxima aspiración lo demuestra que cómo ser felices es la pregunta que hacemos a Google con mayor frecuencia. Preguntamos a San Google, que lo sabe todo, y tantas veces nos saca de apuros en su infinita sabiduría. Y, para ser felices, lo probamos todo. Intentamos que la vida cotidiana no nos arrastre con su rutina de trabajo, madrugones, atascos, empujones y cansancio.
Hay hasta quien dice haber encontrado la fórmula de la felicidad. Puesto que es a Google a quien preguntamos no es de extrañar que haya sido un directivo de la empresa el que ha puesto manos a la obra y, desde una perspectiva puramente científica, ha creado una fórmula matemática de la felicidad. El autor de la fórmula de marras es un empleado de Google. Se llama Mo Gawdat y dice haber creado una fórmula matemática de la felicidad. Mo es ingeniero y ha publicado un libro donde concluye que la felicidad es «igual o mayor que los acontecimientos de la vida de una persona menos su expectativa de cómo debería ser la vida». Como si la vida obedeciera a fórmulas matemáticas. Olvidando que, en la vida, A+B no son siempre, invariablemente, igual a C.
La vida no responde a la lógica matemática. No siempre A+B=C, lamento decepcionar a Mo Gawdat y a los que esperan encontrar la felicidad a través de una fórmula matemática. Como si las matemáticas pudieran acudir en nuestro auxilio. Lamentablemente, la felicidad no tiene nada que ver con las matemáticas.
Ni la ciencia ni las matemáticas pueden tener la respuesta en algo tan subjetivo como la felicidad. Aproximarse a la felicidad, tocar su puerta, no es una cuestión de fórmulas más o menos científicas. No busquemos ahí. La alegría es la puerta más cercana a la felicidad. La risa es la hermana pequeña de la felicidad, lo más parecido. Imposible imaginar a alguien feliz que no sea alegre. Imposible alguien alegre si no ríe. Así que, si ríes, te estás acercando a la felicidad.

Que la risa es buena para la salud, ya lo sabemos todos. Antiarrugas. Reduce el estrés. Ayuda a perder peso. Combate el insomnio. Alivia los dolores. Es buena para el corazón y la piel. Previene las contracturas. Expulsa la energía negativa. Reduce la presión arterial. Mejora la respiración. Alarga la vida. Además de todos estos beneficios, la risa es la puerta hacia la felicidad, esa aspiración universal, porque provoca sensación de felicidad. Así que, además de ser saludable, nada te acerca tanto a la felicidad como reír.
Hay quien dice que sólo los locos y los tontos ríen a carcajadas. Benditos sean. Para abrir la puerta a la felicidad, para convocarla, hay que llamarla a carcajadas. Huye de la gente siempre quejosa. Su ánimo es contagioso. Te alejarán de la felicidad. «Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma», como escribió Miguel Hernández.
Quizás aspiras a esa felicidad edulcorada y empalagosa, continua y sin fisuras, que las televisivas películas alemanas del fin de semana nos pintan, tan artificial como el perpetuo sol que, en ellas, brilla siempre en la fría Alemania. Tanto es nuestro afán de felicidad que soportamos ( a algunos, hasta les gustan) esos telefilmes, modernos cuentos de hadas, predecibles, fáciles, siempre con final feliz. Porque ansiamos olvidar la realidad, a veces triste, y la vida con un final nada feliz, por más que sea predecible.

Soñamos con un final feliz o, mejor aún, con un camino feliz. Aspiramos a ser felices. No puedes ser siempre positivo. Y la risoterapia como disciplina no deja de ser una solemne estupidez. Mal vamos si necesitas ir a clase para reírte. ¿Acaso la vida no es siempre un poco cómica? Los bebés no van a clases de risoterapia y ríen espontáneamente. Sé siempre un poco niño, los ojos brillantes de ilusión, descubriendo todo lo nuevo que puede haber en un nuevo día. No te dejes llevar por la rutina, por el desánimo, por el cansancio del día a día.
Necesitamos no perder el sentido del humor. Ríete de tonterías. Celebra bobadas. Llora de risa. Que te duela el estómago. Que lo que la gente recuerde de nosotros sea la risa. Conjura la tristeza. Serio, puede; triste, jamás. Disfruta. La risa se contagia. Después de todo, si vamos a tener arrugas, que sean de felicidad, que serán más hermosas, por lo que dirán de la felicidad vivida. Y, sobre todo, que no necesites pastillas para ser feliz: sólo risas, las píldoras de la felicidad.
Aquí lo tenéis: más claro, agua: http://clubdeescritura.blogspot.com.es/2014/06/felicidad-realidad-expectativas.html
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Una vez más, no hablan de felicidad, sino de conformidad o no con lo que uno tiene. La felicidad, a mi entender, está en la pasión, en la ilusión y, cómo no, en la alegría
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Eso no es ninguna fórmula matemática. La adecuación de las expectativas a la situación de cada cual, y no me refiero al conformismo sino a una mínima evaluación de posibilidades ni subestimadora ni exageradmente sobreestimadora, es una idea muy vieja y por supuesto válida. Lo único que ha hecho este ingeniero es expresarla de forma que parece una fórmula. Y para qué queremos más, anda que no vende pregonar que por fin se ha descubierto la fórmula secreta de la felicidad como si fuera el Santo Grial o el licor de la eterna juventud o el mismísimo bálsamo de Fierabrás.
Para frase la de Hawking: «Cuando las expectativas de uno se reducen a cero, uno aprecia realmente todo lo que tiene» http://www.sindrome-adicciones.es/expectativas-y-felicidad/#.WPknR9TyiHs Y ahora voy yo y digo: la función de la valoración es f(x) = 1/x para todo x mayor o igual que cero.(http://ronialexis.blogspot.com.es/2013/04/bloque-6-funcion-racional.html), donde x son las expectativas y f(x) la valoración de lo que tenemos, Según aumentan las expectativas, la valoración tiende a cero, pero si las expectativas se acercan a cero la valoración tiende a infinito. Lo que dijo Hawking sólo que expresado en forma de función. ¿Eso significa que he descubierto la fórmula de la satisfacción de uno con uno mismo y su vida y lo que tiene aunque sea poco? Pues no.
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Querido Cipriano: para los que hemos estudiado Humanidades, que sea una fórmula matemática o lo parezca, es lo de menos. Lo importante es que para la gente que intenta racionalizarlo todo, reduce los sentimientos y las emociones a valores legibles. A mí me parece ( es una opinión, no voy a ser tan osada como tú de hablar de lo que es o no válido porque eso también sería discutible según quien opinara)Que tanto el ingeniero como Hawkins hablan de resignación. Me temo que la felicidad es algo más amplio y absoluto. Igual que el amor, que tampoco todo el mundo lo vive o es capaz de sentirlo, la felicidad puede tener más que ver con el temperamento que con otra cosa.
En todo caso, gracias por leerme.
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No creo yo que Hawking esté hablando de resignación, precisamente. No creo yo que Hawking se haya resignado, precisamente. Siendo sus expectativas muy cercanas a cero ha conseguido con su enfermedad mucho más de lo que la mayoría conseguimos con salud, y me da que ha sido porque él es consciente de que debía aprovechar lo que tenía en vez de resignarse, o sea, que igual que la función, ha valorado y aprovechado lo poco que le queda de su maltrecha salud hasta el infinito.
«reduce los sentimientos y las emociones a valores legibles» me lo explique.
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