La nueva ortografía de las redes sociales o de cómo las redes sociales están creando un nuevo lenguaje escrito


Las palabras (por llamarlas de alguna forma) más usadas en Facebook son jajaja y XD. En TWITTER, la cosa empeora, y se mueve entre los términos en inglés, solo a veces castellanizados, y los iconos, directamente intraducibles al lenguaje escrito. Los términos más usados en Twitter, por si tienes curiosidad, los puedes ver en este enlace: https://ignaciosantiago.com/blog/socialmedia/twitter/lista-de-los-terminos-o-palabras-mas-frecuentes-en-twitter/

Un nuevo lenguaje va abriéndose paso, deprisa, entre nosotros. La ortografía natural es la nueva reina de las redes sociales. La llaman así porque el lenguaje escrito en las redes sociales se parece cada vez más al oral. Escribimos como hablamos. Más que creadoras de faltas de ortografía, lo que han creado las redes es una nueva ortografía, paralela a la correcta, formal y bendecida por la Real Academia de la Lengua. Es la ortografía alternativa, la nueva Lengua creada por las redes sociales.

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Es cierto que la ortografía se «relaja» en el mundo virtual. Y de qué manera. No es que las redes sean la causa de la mala ortografía, inocentes de ellas. En todo caso, se limitan a reflejarla. Si tenemos mala o buena ortografía, no es culpa de las redes sociales. Las pobres se limitan a sacar a la luz nuestro conocimiento o desconocimiento de las reglas de ortografía.

Hace unos años se llamaba «hoygan» a aquellos que aparecían en foros con una ortografía, como poco, alternativa, creativa o discutible; al menos, en abierta discrepancia con la rancia Academia de la Lengua.  La palabreja viene de la frase, bastante habitual,  «hoygan ( en lugar de oigan), necesito alluda urjente con un problema en mi ordenador«.

FALTAS EN REDES
El verbo echar echa la hache por la ventana, chicos.  No es más espectacular por escribirlo con  una x que sobra

 

De nuestra mala ortografía podríamos culpar, en todo caso, al sistemas educativo. Universitarios con faltas de ortografía dan fe de que, hoy día, se da menos importancia a la ortografía que en los tiempos, ya lejanos, del dictado. O podríamos echar la culpa al abandono escolar, a los jóvenes que eligen no seguir estudiando, y cuyo número es tan alto que nos ha llevado a merecer un tirón de orejas de Bruselas. El 31,2% de los jóvenes españoles entre 18 y 24 años abandona sus estudios sin finalizar la enseñanza secundaria, según los últimos datos disponibles, duplicando el dato de la Unión Europea, que se sitúa en el 14,4%.   O podríamos acusar a los políticos, empeñados en cambiar de sistema educativo cada x tiempo. 7 leyes educativas desde 1970 lo prueban. O al poco hábito de lectura.  1 de cada 3 españoles confiesa sin ruborizarse que no lee nunca o casi nunca. Las redes, en todo caso, sacan a la luz nuestras deficiencias.

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Reformas educativas en España desde 1970

 

Los cuadernos Rubio (bien recordados por su uso en la infancia de algunos de nosotros) atribuyen a la inmediatez las faltas de ortografía que se cometen en las redes sociales. Si te interesa lo que estos cuadernos han clasificado como las faltas más habituales en las redes, puedes verlo en este enlace:

http://cuadernos.rubio.net/prensa/post/20-faltas-de-ortografia-que-vemos-frecuentemente-en-redes-sociales

Lo que sí han hecho las redes sociales es crear un  lenguaje más fonético y menos formal, más pegado a la calle, a la vida real. Y, sobre todo, más breve y gráfico. Internet es el reino de la abreviatura.  Abreviamos y acortamos en todo, excepto en iconos y signos de admiración…Ahí somos muy generosos… Se trata de un lenguaje más gráfico que partidario de las palabras, repleto de iconos que quieren expresar lo que no hacen las palabras. Ya no sabemos vivir sin emoticonos y hemos hecho de las abreviaturas nuestra forma de expresión más habitual.

En nuestra búsqueda de acercarnos al lenguaje hablado, hemos acabado por sustituir la «c»  y arrinconarla por la letra «k», hasta ahora tan extraña para el castellano. La pobre letra «c» ha sido abandonada en pro de la «k», tan poco castellana, pero tan querida en las redes sociales.

 ¿Qué decir de la muda «h»? Simplemente, en la batalla de las redes sociales, ha sido una de las primeras pérdidas irreparables.  Como ella, corre riesgo de morir en la guerra de Internet, la casi olvidada letra «V» . ¿O perderá la «B»? Imposible saberlo. Por ahora, las mezclamos sin demasiado criterio ni problemas de conciencia.

Hemos dicho adiós a los signos de puntuación. Odiamos los puntos finales y, en general, cualquier signo de puntuación. Los ignoramos, los despreciamos con el látigo de nuestra indiferencia.

Tampoco nos gustan los acentos, hasta el punto de que Fundéu y Twitter tuvieron que recordarnos, a través de una campaña, la conveniencia de seguir acentuando las palabras cuando fuera preciso.

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Nos gustan las onomatopeyas a rabiar. Risas onomatopéyicas, excesivas, por doquier, hasta el punto de que juraría que nos reímos más en las redes sociales que al natural, con nuestro jajaja preferido, aderezado con un buen chorreo de expresivos emoticonos.

Hay signos ya olvidados, directamente arrinconados. ¿Qué decir de los signos de apertura de la interrogación y la interrogación, que ya apenas usamos? Eso sí, los de cierre, los usamos en cantidades industriales. No digáis que no!!!!!!

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Nuestra regla con las mayúsculas y minúsculas es que no hay reglas. Si nos apetece, lo escribimos todo en mayúsculas, a gritos. Si lo preferimos, todo en minúsculas. Mayúsculas y minúsculas son arbitrariamente utilizadas. Las usamos y alternamos como nos parece.

Todo aderezado con la inestimable colaboración del corrector ortográfico, que corrige hasta lo que no debe, jugando auténticas malas pasadas a los que confían plenamente en él, despreocupándose así de sus eventuales errores . Son conocidos los efectos secundarios que la excesiva confianza en el corrector ortográfico provoca rebautizando, por ejemplo,  estimada cretina a la pobre Cristina, por su cuenta y riesgo y sólo porque no reconoce la palabra.

Nos pese o nos guste, habrá cosas que quedarán, por influencia de las redes. Ya han empezado a aceptarlos los profesores, en las aulas. Quién sabe si la RAE, al final, rendida, a remolque de la creatividad patria, acabará por aceptar que los signos de apertura de interjección o interrogación sobran. O por aceptar la «k» en lugar de la «c». O por decidir que «b» y v»  dan igual. O que la «h» sobra. O que dan igual mayúsculas o minúsculas. O que las tildes sobran.

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2 comentarios sobre “La nueva ortografía de las redes sociales o de cómo las redes sociales están creando un nuevo lenguaje escrito

  1. Exactamente las mismas faltas de ortografía que yo veía cuando todavía no existía internet, que además son las faltas lógicas que suceden cuando se usan dos grafías para un mismo sonido o una grafía para ningún sonido. Y los textos con iconos no son nuevos. Nos encantaban los cuadernos que sustituían palabras por imágenes cuando aprendimos a leer y a escribir. Gracias a las redes y a wasap lo hemos recuperado y disfrutamos como niños.

    Lo que sucede es que gracias a las redes sociales y a wasap ahora escribimos más, y como escribimos más, pues se ven más las faltas de ortografía de siempre. Y para todo lo que se escribe, y gracias también a los correctores ortográficos, las faltas de ortografías son muy pocas. Seguro que Cristina entendió que lo de «cretina» fue cosa del corrector.

    Las faltas de ortografía han existido siempre. Mírense cualquier manual de latín vulgar. Incluso hay gente que lo hace adrede. ¿Así que está prohibido? Pues ahora lo pongo todo con K!!

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