De Pedro Piqueras y la publicidad que nos invade en televisión.


El  24 de abril, Pedro Piqueras estaba dando una noticia sobre Israel cuando Telecinco le cortó para emitir  dos anuncios. En medio de las noticias y mientras él hablaba. Las redes sociales se volvieron literalmente locas. Todo el mundo pareció sorprendido.  Sin embargo, podía haber sido perfectamente la nueva forma de anunciarse en televisión, dada la invasión que los televidentes sufrimos actualmente.

El día que emitieron un anuncio en mitad del telediario debimos imaginarlo. Estábamos viviendo un «antes y un después» en nuestra vida televisiva. Desde entonces, nos hemos acostumbrado a ver publicidad por todas partes. Nos hemos habituado a que Jesús Vázquez, Jorge Javier o Manel Fuentes sean auténticos hombres anuncios. A series en las que, sin venir a cuento, se sirven pantagruélicos desayunos y los protagonistas comen y beben sin medida con tal de mostrar los envases publicitados en cada esquina. Sin ir más lejos, VELVET se ha ganado una multa de 200.000 euros por aprovechar las conversaciones entre los actores para anunciar Coca Cola sin anunciarla…simplemente bebiéndola a todas horas, como si acabaran de salir del mismísimo desierto. Sin exagerar: en un capítulo de VELVET, los protagonistas se beben hasta 5 coca colas seguidas mientras tienen una conversación íntima. Cambiar el guión para meter de canto la bebida, es lo de menos. Lo importante es seguir haciendo caja. Aunque sea a costa de una multa de 200.000 euros a la cadena por publicidad encubierta.

coca-cola-velvet-1487796145289

7000 euros por segundo pagaron las empresas por anunciarse en las campanadas de TELECINCO este año. Que la publicidad vende o ayuda a vender, está claro. Si no, las marcas no invertirían tanto dinero en ella. El gasto en publicidad no disminuye nunca. Ni en épocas de crisis. Sin ir más lejos, la publicidad ha aumentado del año pasado a éste un 5,5%.  El primer paso para que compremos es conocer la marca. Como se nos quedan los eslóganes y canturreamos las melodías de los anuncios ( a fuerza de oírlos, es inevitable) de paso, conocemos la marca y, a la hora de comprar, pensamos en ella. La publicidad, pues, logra su objetivo.

12 minutos por hora natural de emisión. Eso dice la Ley. Las multas que pone la CNMC por incumplir la ley son jugosas. Pero deben merecer la pena, cuando las empresas siguen incumpliéndolas. Las cifras cantan y  parece claro que nadie se gasta tanto dinero en un anuncio si no lo considera una inversión o un dinero bien empleado. Con multas o sin multas.

television-cocoa-cola-serie-velvet-antena-cnmc-1487756764661

Hay anuncios memorables, auténticas obras de arte. Y nos gustan, claro que nos gustan. Al menos, las primeras 500 veces que los vemos. A partir de la 500, reconozcámoslo, la cosa pierde su gracia. Cuando te cortan una película en mitad de un diálogo o cuando faltan 4 minutos para que acabe, ni la chispa de la vida, ni que te digan que tú lo vales ni la república independiente de tu casa van a librar a los anunciantes de que nos acordemos de sus santas e inocentes madres. Porque tanta acumulación se acaba convirtiendo en una auténtica tortura china.

https://youtu.be/-ER2jqVE6jQ

Ya puede decir la Ley audiovisual que los anuncios deben respetar la integridad del programa y sus unidades. Ja, pues anda que no cortan los diálogos cuando les viene en gana. Ya puede decir que deben estar claramente diferenciados los mensajes publicitarios de los programas mediante mecanismos acústicos y ópticos ¿Entienden los anunciantes que estos mecanismos son el minúsculo letrerito que apenas se ve situado en la esquina más remota de la pantalla y que reza «publicidad», metido dentro del mismo programa y hasta anunciado por los mismos locutores que dan las noticias?

Ya puede decir la Ley que la transmisión de películas, largometrajes y programas televisivos podrá ser interrumpido 1 vez ( una, por Dios bendito) cada 30 minutos. Como ninguno vemos La sexta o Antena 3 y los cortes de publicidad seguidos…  El artículo 14 de la Ley audiovisual nadie  lo lee o lo leen y prefieren no cumplirlo…

Podemos escapar de los carteles de la calle;  saltarnos la publicidad en el móvil ; tirar los folletos que encontramos en el buzón o no abrir al pobre repartidor de propaganda que quiere hacérnoslos llegar osando invadir nuestro impoluto casillero domiciliario. Pero en la televisión, ni el zapping te salva. ¿Tienes la impresión de que las cadenas se ponen de acuerdo y emiten la publicidad al mismo tiempo? Pues no es una impresión, es la realidad. Las multas de la CNMC dan fe de estos acuerdos.

Luis Bassat decía que la publicidad es el arte de enamorar a los clientes. La pregunta es ¿se les ha ocurrido  a alguno de nuestros publicistas que se nos está rompiendo el amor, de tanto usarlo?.

Si te ha gustado, no olvides Compartir

multas  teles.jpg
Fuente: El Mundo

 

 

Un comentario sobre "De Pedro Piqueras y la publicidad que nos invade en televisión."

Deja un comentario