Cómo sobrevivir a una madre tóxica


La primera vez que fui a un psiquiatra tenía poco más de 30 años. No quería vivir. Intenté matarme pero, con el cuchillo en mis venas, con un pequeño corte en la muñeca del que aún conservo una diminuta marca de recuerdo, me detuvo un pensamiento. ¿ Por qué? ¿ Qué he hecho yo de malo? Y volví a casa.

¿Qué me llevó a aquel punto aparentemente sin retorno? Me sentía presa en mi vida. Pero, sobre todo, me sentía culpable. Había comenzado a tener pensamientos negativos contra mi madre. No pensé que estaba despertando de un largo letargo. No pensé que la odiaba sin más. Pensé que me estaba volviendo loca. Porque ¿ cómo puede un hijo no querer a su madre? .

Desde entonces, he recorrido un largo camino de la mano de psiquiatras, primero y de psicólogos, después. Ha sido duro. Me ha costado muchos años entender la primera frase que mi primera psicóloga dijo sobre la relación con mi madre:» si no puede poner distancia emocional, ponga distancia física». Y, sin saberlo, casi por casualidad, eso hice. Me presenté a unas oposiciones y cuando aprobé me fui a Madrid, a 400 kilómetros de mi Bilbao natal. Solo desde la distancia he sido capaz de entender, de aceptar y de salir adelante. Sin mi madre, pero con paz.

Desde esa distancia total que nos separa y que es física pero, sobre todo emocional, escribo hoy esto para todas aquellas personas que han tenido, como yo, la mala suerte de tener, de sufrir, una madre tóxica.

Y, ahora, los que no sabéis de esto, los afortunados que no lo habéis vivido, os preguntaréis qué es una madre tóxica. Es muy fácil. Una madre tóxica es la que no te quiere, aquella para la que tu nacimiento no es motivo de alegría. Pero, sobre todo, una madre tóxica es la persona que te hace sentir su falta de amor cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo de tu vida.

El primer y único recuerdo cariñoso que tengo de mi infancia es el de una niña vecina cogiéndome en sus brazos. Yo era apenas un bebé pero mi mente ha guardado el recuerdo como un tesoro. Mi madre tenía 19 años y no estaba contenta de ser mi madre. No pedí nacer. Sin embargo, cada una de sus palabras iba dirigida a recordármelo y a hacerme sentir culpable. Decía: «No soy feliz por tu culpa». Lo peor es que yo, apenas una niña, la creía. Yo tenía la culpa…de haber nacido…No había hecho otra cosa, después de todo. De ahí a querer estar muerta para no estorbar, hay muy poco trecho.

Cuando era algo mayor, con 5 o 6 años, en una de las miles de discusiones que tenían a diario, mi padre arrojó, en un gesto de rabia, un objeto a mí madre. Con tan mala puntería que me dio a mí. No recuerdo que me hiciera daño. Sí, que se agachó a preguntarme si estaba bien, interrumpiendo la discusión. Mi madre aprovechó para culparle de hacerme daño. Como siempre. Ella nunca fue culpable de nada. Se quedó embarazada y la responsable era yo…imagina el resto.

Cuando se casaron, mi madre le dijo a mí padre que no le quería y que jamás lo querría. Me lo contó, orgullosa, cuando yo era una niña. Se trataba de que yo supiera el sacrificio que había hecho por mí. Daba igual que yo no se lo hubiera pedido: tenía que pagarlo. Con mi vida, si hacía falta.

Yo era una niña buena y estudiosa. Mis boletines de notas lo reflejaban. Obediente, responsable, no llama la atención. Mis notas eran buenas. Pero me di cuenta, pronto,de que no era bienvenida a la vida. Mi madre me lo hizo notar enseguida. Si un profesor de Lengua mandaba un escrito mío a un concurso literario, ella no se sentía orgullosa, como harían otras madres. Ella aprovechaba para señalar mis incapacidades ( y para Ella, hasta ser tímida era una incapacidad) y murmuraba: «si ganas y te entrevistan, no vas a ser capaz de contestar». Cumplí mis obligaciones de niña. Jamás de rebelé. Nunca desobodecí. Apenas salía a la calle porque su cara de mártir cada vez que lo intentaba me perseguía. «Me dejáis sola», se quejaba amargamente.  Además, cómo no escuchar sus continuas quejas si le tenía terror. No me pegó. Nunca. A mi madre le bastaba usar las palabras para hacer daño. Y en eso, mi madre era una maestra. La reina de la manipulacion. La víctima perfecta. La persona a la que había que evitarle todo sufrimiento. Porque nadie sufre como ella. Porque si los demás sufren, es para hacerle daño. Para que ella lo pase mal.

Cuando tenía 9 años,además de culpable de nacer, fui culpable de su cáncer. Como nos gritaba, tuvo cáncer de garganta. Lógico. Desde su punto de vista. Que no hubiera motivo alguno para gritar daba igual. Que ninguna enfermedad se deba a los gritos, era lo de menos. Lo importante era encontrar algo que reprocharme. Aunque fuera irracional e ilógico. Aunque yo fuera una niña. La creía. Y ella abusaba de esa inocencia infantil, de ese pensamiento mágico de los niños que creen que un simple pensamiento malvado suyo atrae la desgracia.

Cuando tenía 16 años, empecé a salir sola de discotecas. Mi madre no me preguntó nada. Si lo hacía mi padre, extrañado de que saliera sola, ella comentaba: «ya encontrará compañía». Lejos de preocuparse, como harían otras madres,  su sarcasmo me hacía ver su desamor bien clarito. Yo buscaba amor. No lo encontraba en casa y lo buscaba fuera. O quería llamar su atención, aunque fuera asustándola. De manera equivocada, yo buscaba. Nunca me acosté con nadie. Pensar en quedarme embarazada me aterraba. Pese a eso, pese a llegar virgen a los 30 años, mi madre me llamó » puta de alma» una hermosa tarde. Nunca quise ser madre. No porque los hijos sean egoístas. No quería hacer daño a un niño, como me lo habían hecho a mí. En resumen, no quería ser como mi madre.

Nunca oí una palabra amable de mi madre. Jamás. Ni de niña ni de adulta. Es difícil quererse uno mismo cuando tu propia madre no lo ha hecho. Es inevitable pensar que eres tú el que no merece amor, el que ha fallado. Aunque no hayas hecho nunca nada digno de reproche. Se necesita mucha distancia para lograr amarse a uno mismo.  Unos lo llamarán instinto de supervivencia. Yo lo llamaría darse cuenta. En euskera, la palabra es hermosa: konturatu. Darse cuenta es saber que una madre es un ser humano, sólo eso. Mejor o peor, pero no infalible. Y que no la eliges. En la rifa de la vida, no tuve suerte con la madre que me tocó. Nada más. No me quejo. Solo me alejo. Porque alejarme es la única forma que he encontrado de sobrevivir.

Hoy puedo decir que no odio a mi madre. Eso sería darle poder sobre mí. Porque odiar es muy cansado, exige mucha energía y convierte al otro en poderoso.  Mi madre está muy muy lejos. Por suerte. Por fin.

Es duro. Pero debo seguir viviendo. Quiero seguir viviendo. Y lo sé, ya lo entendí: contigo, madre tóxica, madre que nunca supo quererme, la mejor distancia es la mayor. Adiós, mamá.

 

 

 

 

27 comentarios sobre “Cómo sobrevivir a una madre tóxica

  1. Mil gracias y mil respetos por tu blog, por tus escritos, que desgraciadamente, reflejan con tanto detalle palabras, situaciones, sentimientos donde me puedo ver reflejada completamente. No es fácil poner palabras al acoso familiar que una ha sufrido. Mi caso también es por razón de nacimiento, soy la pequeña de 3 hermanas y resulta que yo debía ser el niño. No sé qué pasó, pero salí niña, mea culpa. Lo siguiente es calcado a lo que explicas, de verdad, calcado. Expresiones que comentas de tu madre, calcadas a las de mi madre. Todo lo hacía por mi bien. Ahora le respondería que si también me hundía por mi bien, si también me humillaba por mi bien, si también me ninguneaba por mi bien… Supongo que todos y todas hemos pasado por las mismas etapas, o similares, el acoso (que nunca cesa, no es en sí una etapa, es un constante) el querer desaparecer para no estorbar más y para no provocar más su desgracia (yo también tengo intentos de suicidio :(…), Tener que alejarte para intentar ser libre y poder reconstruirte, el poner límites dolorosos y muy caros, que nadie de la familia entienda porque te vas (ya se encargaba mi madre que no lo entendiesen mucho), lazos familiares rotos completamente (hermanas, padre, primos, tíos…) Porque si no es con ella no existe familia alguna para mí, evidentemente, ella lo sustenta todo… Pero si, el alejamiento, poner distancia, si hace falta romper por completo con esa persona que te hiere (aunque sea tu madre o progenitor) es absolutamente necesario para poder sobrevivir al acoso familiar, tanto física como psicológicamente. Qué duro el camino, pero necesario, resiliente. También he pasado por la etapa de acabar agradeciendo que fuese mi madre. Porque momentos bonitos con ella también los recuerdo. El querer estar enferma para que ella se ocupase un poquito de mi, me hiciese azúcar quemado y me lo pusiese en el Colacao… Agradecerle también que haya sido ella la que más me ha dañado en la vida, en eso estoy, porque es tremendamente difícil la reconstrucción de la personalidad (o la construcción en mi caso) tremendamente difícil no sentir rencor cuando pones distancia y te das cuenta que hubo maldad en muchas situaciones, que no fue objeto del subconsciente, había mucha consciencia en su actitud. Aunque también había enfermedad. Discernir entre lo que era enfermedad y lo que era pura malicia es mi quimera, para procurar apaciguar dolor de mi corazón. Si, le hecho también cartas de agradeciento, la única hija que en su funeral pronunció unas palabras de gratitud a “mi primera cuna”, sobre cómo me despedí de ella (estaba inconsciente y por eso pude despedirme de forma amorosa, con palabras de afecto a esa madre que me traía azúcar quemado cuando me dolía la garganta y me hacía cantar el jesusitodemivida por las noches, si hubiese estado consciente igual la despedida hubiese sido diferente), y también las aconsejo, aunque me resulta complicado poder agradecerle todo el daño recibido. Mucho. Porque no entiendo que puedas criar a alguien que no quieres. Porque me cuesta entender cómo es posible hundirle tanto la vida a un hijo y, en cambio, ayudar a los demás a salir adelante, como ella hacía. En ello estoy, lo conseguiré! Mil besos, seguramente somos compañeras de experiencias, mucho amor y muchas salud!

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    1. Hola, Sara. Al final, llegamos a la conclusión de que, como dice Sabina, la mejor distancia es la mayor. No sé si has leído mi post Cómo seguir viviendo cuando tu madre no te quiere. Es posterior y, como bien dices tú, rescata lo mejor de mi madre, que también lo tiene. Hace años que no tengo relación con ella y ya ni la echo de menos. Pura cuestión de supervivencia. Un abrazo.

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  2. La madre que odia a su hijo. Cuando he hablado del maltrato que me dio mi madre. Cuando les he dicho a personas mas o menos cercanas que mi madre me hizo sentir su odio desde que tengo memoria, me miran con incredulidad.
    Y es que no se quedan ahí. Me juzgan de mentiroso y desagradecido porque para ellos que no tienen idea que lo que ello significa: “ una madre SIEMPRE quiere a sus hijos. Es por SIMPLE naturaleza”. Eso es lo que atinan a decir los que no saben que la naturaleza también hace sus excepciones. Recuerdo que desde que tenia como 3 o 4 años sentía un desasosiego, unas ganas de agredirme a mi mismo porque eso es lo que ella hacia abajo el menor pretexto. Me llamaba estúpido con tanta vehemencia que llegue a creer que ese era mi nombre. Me tiraba tan fuerte de mis orejas para sacudirme que por miedo a que me las arrancara me las cubria con mis pequeñas manos y entonces ella me agarraba a puños la cabeza por intentar defenderme de su mórbida violencia. Cuando tenia 6 años intente colgarme de la ducha con una cuerda, pero el tubo o caño de la ducha era curvo y se solto con gran facilidad. Usted es un bueno para nada! No parece hijo mio estúpido. Y yo me lo crei. Quizás por eso llegue a la conclusión de que no merecia vivir. A los 11 años de edad en un taller de la escuela nos enseñaron a hacer un pergamino para que se lo dedicaramos a nuestras madres. Yo se lo regale con mucho cariño y al poco tiempo vi que lo había arrancado de su marco y estaba entre la basura. El marco si lo conservo. A los 13 años yo estaba acostado fingiendo que tenia sueño pero en verdad lo que quería era ocultar una erección que para mi era algo extraño. Ella se dio cuenta e intento accederme sexualmente. Me defendi como pude. Talvez por ello llego a la conclusion de que yo era homosexual según su maligno modo de verme y por eso mas tarde intento venderme a un cura que era el párroco de mi escuela. El cura en verdad era homosexual pero el jamas intento nada conmigo. El tenia su novio y lo respetaba. A mi el cura me advirtió acerca de los muchachos mayores que se acercan haciéndose los buenos pero lo que persiguen es otra cosa. Cuando tenia 17 una amiga de mi madre que visitaba mi casa con mucha frecuencia comenzó a hacer bromas de que si no se casaba con nadie se casasaria conmigo. Ella por ese entonces ya bordeaba los 30. Recibi un mal consejo y la invite a salir. Mi madre me advirtió que a esa mujer nadie se le acercaba porque era promiscua y le gustaba hacer brujerías a los hombres. En cuanto yo pude darme cuenta de que en verdad esa mujer no me convenia para nada me aleje y dedique mi tiempo a la universidad. Pero ella juro tomar venganza. Le dio algún dinero a mi madre y le consiguió a su hermano como amante para que la ayudar a dañar mi vida. Cosa que mi madre accedió con gran complacencia y dedicación. Mi padre llevo los cuernos con gran ignorancia. Ella, mi madre a quien mejor llamare esa señora, me hizo la vida imposible. No me dejaba estudiar con música a todo volumen y al regresar de estudiar encontraba una comida mal preparada y con cosas extrañas que supongo eran los bebedizos que me mandaba a dar su “cuñadita”. Muchas veces encontré cosas sucias debajo de mi cama y entre mi ropa. Tuve que irme de la casa el dia en que llena de furia porque no abandonaba todo para mantener a su cuñadita y poder decir con orgullo que su amiga le ponía los cuernos a ese estúpido me destrozo una silla en mi cabeza. Abandone la universidad lo cual fue motivo de celebración para ese par.
    Por carencia absoluta de recursos tuve que volver a casa. Inicie un pequeño negocio y ante la imposibilidad de contar con la ayuda de otra persona le pedi que me ayudara en la producción. En cuanto vio que ganaba algo de dinero comenzó a pedir regalos y aumento del sueldo que yo le pagaba.
    Mi padre fallecio y vendio el apartamento en que vivíamos y me dio algo de dinero para que me largara a pleno conocimiento de que no me alcanzaba para pagar un lugar en donde vivir. En cuanto a la ayuda en el negocio del cual yo vivía me la nego rotundamente. Quería que viviera en la calle. Y eso me toco hacer. Trece años después mi hermana que se crio conmigo y a la cual si quería por haberse casado con un hombre adinerado a quien llamaba “ el hijo que yo hubiera querido tener ” me pidió que la ayudara porque estaba enferma. Cometi el error de creer que había cambiado y fui en su ayuda. Comenzo de nuevo a acosarme sexualmente siendo una mujer de 80 años. Pero después de muchas otras cosas malvadas que me hizo, ella enfermo de cáncer de páncreas. Yo investigue si había algo que pudiera salvarla y lo único que encontré fue un hecho curioso de 2 pacientes que se salvaron de morir de ese terrible mal y lo único que había de común entre ellos era el haberse expuesto a una vacuna para un mal que le da a las aves de corral llamada Newcastle. Hice muchas cosas para poder conseguirla para ella pero no se la tomo. La escupio porque venia de mis manos. Renegaba de que Dios le hubiera enviado esa enfermedad a ella que había sido tan buena. Se olvidaba de que dejo abandonada a otra hija que tuvo siendo adolescente, de los muchos abortos que practico en la trastienda de la casa que habitábamos por la codicia del dinero, de la crueldad extrema que cometio con un gato que teníamos de mascota, de que se acostó con los maridos de sus amigas y con los amigos de mi padre. Con sus últimos alientos los utilizo para recordarme el inmenso odio que me tenia y desearme cuanta desgracia me pudiera caer. Ella me odio desde el dia en que naci hasta el dia en que ella murió. Creo que si le hubieran concedido un ultimo deseo ese hubiera sido el ecupirme la cara. Hace ya varios años que Ana Varela escribió esta nota y no se si alguien mas lea mi historia pero si alguien vive este drama de tener una madre como esa señora que me boto a este mundo, solo tengo para decirle que se olvide de esas creencias melodramáticas de que hay que respetar y amar a padre y madre. Hay que amar y respetar a quienes se lo merecen. Y quien es capaz de odiar a su propia sangre no merece nada en esta vida. Con esos seres mezquinos lo único que hay que tener es distancia de por medio y aceptar que nunca cambian para mejorar pues el zorro puede que pierda el pelo pero nunca las mañas.

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  3. Tengo 18 con una madre de 45, la verdad leer lloré al leer esto y a la vez me sentí acompañada, comprendida, aún no supero que mi madre no me quiera, que compita conmigo, que viva su vida atravez de mi, que me haga sentir la persona menos merecedora, entre muchas cosas muy feas que la verdad no quiero recordar, no se que voy hacer

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    1. Hola, Valentina.
      Te comprendo perfectamente. Tienes una gran ventaja:sabes dónde está el problema. Yo no era tan lista, mi madre me tenía tan anulada que me convencí de que YO era el problema.
      No soy mucho de consejos, pero, para mí, la única solución es que te alejes de ella. Por tu bien y tu salud.
      Cuando quieras hablar, cuenta conmigo. Te paso mi mail por privado.
      Un abrazo de corazón

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    2. Hola Valentina.
      Infortunadamente para la humanidad no estás sola. No creo que seamos muchos pero si somos varios los que sufrimos la desgracia de tener madres siniestras. Tú aun eres joven y tienes la oportunidad de evitar que te dañe y que marque tu vida como ha sucedido a otros de nosotros. No es fácil pero es imperantemente necesario que independices tus sentimientos de lo que sucede con esa persona que dice ser tu madre. Es importante que no esperes nada bueno de ella y que sepas que no eres tú quien está mal sino ella cuyo egoísmo y egocentrismo no le permite amar a nadie más que a sí misma. Las hembras de la mayoría de las especies protegen a sus crías porque esa es una manera de asegurar la continuidad de la especie. Pero algunas no lo hacen. Por ejemplo las serpientes. La mía, esa que se supone debía protegerme me hizo todo el daño que más pudo. Lo peor creo yo, es que me dejó secuelas muy profundas que a pesar de que ya no está en esta vida sigue haciéndome daño. Yo no puedo permitir que se acerque a mí una mujer que aunque sea ligeramente me la recuerde. Huyo de las mujeres mayores. Solo puedo sentirme cómodo son mujeres mucho mas jóvenes que yo y eso es un problema. El desajuste sicológico que pueden causarte es tan grande que pueden dañar tu vida para siempre. La inseguridad que ello te causa puede hacerte presa fácil de quienes quieran hacerte daño y tomen ventaja de ello. El amor propio es algo tan importante en nuestra existencia que si no es fuerte nos hace permitir que otros nos hagan todo el daño que se les antoje. Todos esperamos que nuestra madre nos ame y si no lo hace pensamos que es porque no lo merecemos. Es ahí en donde esos seres pérfidos te atacan. Y eso nos hace débiles. Y siendo débiles quizá también perdedores. Hay alguien que no te fallará nunca aunque no creas en Dios. Si nadie mas te ama esa persona siempre va a estar contigo. Esa persona eres tú. Y no importa si eres grande o chica si eres bella o no tanto. Si eres brillante o promedio tienes derecho a luchar por tu felicidad independientemente si encuentras en tu vida el amor o quizás no. Tu nombre, Valentina, debe recordarte cada día que eres una luchadora y que no debes de depender de la voluntad de nadie para alcanzar lo que te traiga paz y algo de felicidad en tu existencia. Aléjate, al menos emocionalmente, de quien te hace daño. Es alguien que por error se cruzó en tu camino. Así sea para darte la vida.

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      1. Totalmente de acuerdo, David. Hay que poner distancia. Si no se puede emocionalmente, físicamente. Soy de Bilbao. Irme a vivir a Madrid me permitió alejarme de ella y ver las cosas desde otra perspectiva. Fue sanador.

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  4. Hola. Gracias por haber escrito tu historia. Por desgracia te comprendo. Creo que es de las cosas más duras que te puede hacer pasar la vida. No sentirte suficiente o amado por.rua padres. En mi caso, me pasa con ambos. También me he echado la culpa y he atentado contra mi misma, he buscado cariño en otros brazos y creado dependencia emocional lógicamente. Sigo con mi madre en casa y hoy la verdad es que tengo momentos se total oscuridad porque sientes que nunca vas a poder salir. Estudio medicina y me quedan en casa como tres años como mínimo. Siento que la odio y pienso que ojalá se muriera para que me dejara en paz. Es horrible y a veces pienso que me estoy volviendo loca y que necesito salir de aquí antes de que esto acabe conmigo pero no quiero dejar la carrera y ponerme a trabajar para hacerla en más años no me entra en la cabeza tengo que aguantar como pueda. Al final siempre sale el sol.
    Y sabes? Nosotras escapamos y tarde o temprano acabaremos teniendo nuestro final feliz pero ellas no porque tienen que vivir consigo mismas en la casa de los horrores que es así por su presencia. Visto así las más desgraciadas son ellas. Yo soy cristiana y pienso que Dios le da a cada uno lo que se merece tarde o temprano.

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    1. Ya lo creo que se sale. Pero con cicatrices. Para que veas cómo me siento ahora, lee Cómo seguir viviendo cuando tu madre no te quiere. Creo que te animará. Acabarás por ser libre. Ella, vivirá siempre como una Bernarda Alba…
      Un abrazo y todo mi ánimo y solidaridad, compañera de fatigas.

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  5. Despues de leer y leer estoy tan desesperada que penso que la única solución es que se muera mi madre!!! Solo pensar lo y escribirlo me entra ganas de vomitar! Este es mi estado actual de angustia que Vivo,
    Tengo 53 años y una madre tòxica de 84,
    No veo otra solución

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      1. Yo también paso por lo mismo que tú. Quería decirte que pongas la máxima distancia, no la veas yno hables por teléfono si quiera. Te entiendo porque yo estoy igual y con una angustia terrible. Sé que eres muy fuerte y no perderás la batalla. Adelante¡¡¡¡ Nadie podrá con nosotros¡¡¡¡¡ Un abrazo.

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  6. Exactamente lo mismo ha sido mi vida.
    Calculo que soy mayor que tú y muchos de mis sueños imposibles de cumplir a estas alturas.
    He requerido de terapia intensiva (EMDR) y de distancia. Y sobre todo quitarme del foco de mi madre. Ahora que otros la sufren algunos familiares han cambiado su percepción de mi. He sido el chivo expiatorio de todo y de todos desde la primera vez que respiré. Probablemente incluso antes.
    No sé lo que es una madre.
    Una de verdad.
    A día de hoy he aprendido a cuidarme, pero he llegado a envidiar a aquellas personas que perdieron a su madre de pequeños, pues son dignos de recibir ayuda externa para construirse mientras que nosotros no.
    En mi caso desde fuera se veía cual amantisíma y sacrificada madre. Pero era como la mujer que dice bellas palabras a su bebé mientras le da el biberón delante de la gente.
    Solo que el resto del tiempo, sin público, hace lo justo o directamente le da leche con dosis de veneno. Me aisló de mi padre, y me consideró un estorbo. Todavía me considera así. Es superior a ella.
    A día de hoy me sigue haciendo desprecios. Pero contra todo pronóstico tengo ahora una excelente relación con mi padre y tampoco me le quiero perder. Asi que de vez en cuando me expongo. Y desde mi nueva atalaya emocional se ve distinto. Me invade la pena por no haberme librado antes de eso.
    Mucho ánimo a todas aquellas personas que están en nuestra situación.
    He crecido en el rechazo, la inseguridad en mi misma y la desconfianza en las personas. En ocultar su trato hacia mi por miedo a las represalias. Oculto mis sueños para que no me los pisotee. Y nunca puedo brillar en nada más de lo que ella puede brillar. Siempre me he saboteado para sobrevivir y ahora trabajo en parar de hacerlo. Y se puede.
    Siempre me ha quedado una diminuta vocecita que me impulsaba a rebelarme. Y por eso sigo viva.
    Ahora, terminando mi construcción y reconstrucción, igual que tú no camino con odio, pero siento emociones que he de aprender a gestionar y a aceptar.
    Es como tener fango en el alma.
    He vivido castrada en mi personalidad, en mi femineidad, en mis sueños, en mi potencial…
    Ahora me toca aprender, y lo deseo con todas mis fuerzas. Pero nadie te enseña cosas de la vida en una academia como quien va a aprender inglés….
    Suerte a todas las personas en esta situación (en el pasado o en el presente) y gracias de corazón a ti, Ana, por compartirlo.
    Un sincero abrazo

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    1. Cuando escribí el post jamás imaginé que hubiera tanta gente que hemos vivido lo mismo.
      Es terrible porque una imagina que una madre es poco menos que infalible y está claro que no. El daño es de por vida.
      Tengo 55 años y hasta los 33 viví presa y juzgada.
      Te recomiendo que leas Cómo seguir viviendo cuando tu madre no te quiere. Es un post más reciente sobre este tema.
      Un abrazo enorme, tocaya en el dolor

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      1. Hola, la primera vez que oi este término de madre toxica, fue en la consulta de la psicologa, esto fue dos meses despues de la muerte de mi padre..hace ahora 1 año y medio. Somos tres hermanas, yo soy la mayor, y mis otras dos hermanas no viven en la misma ciudad, (ellas si que saben), por lo que la enfermedad de mi padre duro poco, tres meses, fue diagnostico de un cancer terminal de pulmon, yo..soy enfermera, asi es que me ocupe de todo (como siempre), mi unica obsesion, es que mi padre no sufriera, que no tuviera dolor, asi es que le proporcione todas las atenciones que pude conseguir para el, venia un medico a casa todos los dias, le administraba yo el sedante, la medicacion…en fin todo lo que en mi mano estaba y pude hacer para que tuviera una muerte digna, en su casa, en su cama….asi murio…en mis manos, estabamos las dos solas en casa, mi madre y yo..Mi madre fue a la cocina…y yo…me quede con él en la habitacion…y empezo a dar sus ultimos suspiros,,,no podia moverme(yo era el ojo derecho de mi padre), no podia ver que mi padre se moria, y no pude moverme, solo lo miraba…hasta que pude levantarme de la cama ir a la cocina..y decirselo a mi madre.
        Una semana despues..una vecina nos paro en la calle, le dijimos que mi padre habia muerto…le dije murio en mis brazos…(aestoy escribiendo y no puedo evitar las lagrimas), entonces fue cuando mi madre dijo:
        Te voy a decir una cosa, nunca olvidare ni te perdonare que no me llamaras cuando tu padre se estaba muriendo..porque estoy segura de que a tu padre le hubiera gustado morirse conmigo y no contigo.
        La sensacion de angustia, mareo…no se…a partir de ese momento cai enferma…y dos meses despues fue a la psicologa, y me dijo TIENES UNA MADRE TOXICA Y CON UN TRASTORNO DE LA PERSONALIDAD.
        Recuerdo cuando e separe..(mi marido se fue con una chica de internet), lo pase muy mal…me dijo NO ME EXTRAÑA QUE TE DEJE, CONTIGO NO PUEDE ESTAR NADIE.
        Hoy en dia, sigue haciendo mal, nos ha separado a mis hermanas y a mi, anulo a mi padre toda la vida, nos separo a mi y a mis hermanas de los prim@s, .
        Tengo 54 años, y cada vez me duele menos, pero me sigue haciendo daño y me sigue doliendo.
        Gracias por ese blog.

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  7. Hola Ana, me he echado a llorar leyendo tu experiencia. No he vivido algo tan fuerte de pequeña..pero después de estar 15 años ayudando a mi madre y mi hermana dejando de lado mi vida, no han hecho mas que insultarme, humillarme y despreciarme y a pesar de poner distancia …sigo sintiendome mal y culpable. Espero que en un futuro pueda encontrarme mejor

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  8. ANIMO !! Es duro pero se sale adelante. Grandiosa frases las del «odio» … odiar es letal. Yo también sufrí aberraciones emocionales que me han bloqueado durante años, de mi abuelo y de mi madre (cuando seas mayor serás un mendigo, cuando seas viejo no tendrás nada, prefiero estar muerta antes de verte trabajando de electricista, si no te cortas el pelo te desheredo …) Tomar conciencia de la realidad es BRUTAL al principio, pero la vida sigue. A mi me ha ayudado mucho las filosofías orientales y el yoga. Y tambien los libros de autoayuda… sobre todo Albert Ellis y su teoría de las «ideas preconcebidas irracionales». También recuerdo un razonamiento de otro libro: «las conductas nocivas SE APRENDEN con las experiencias de la vida, POR LO TANTO ES POSIBLE RECONSTRUIR DE NUEVO TU PERSONALIDAD… ¿Como? VIVIENDO NUEVAS EXPERIENCIAS POSITIVAS CON OTRA GENTE»

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  9. Enhorabuena y adelante. Podría ponerme en contacto contigo? Estoy pasando un auténtico calvario y te entiendo y apoyo perfectamente. Un saludo y espero me digas algo.

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