De Rocío Carrasco, el maltrato y Telecinco.


Viñeta de El jueves, muy reveladora.

El documental se titula «Contar la verdad para seguir viva» y narra, como ya todos sabemos a estas alturas, la historia de Rocío Carrasco. El programa empezó a emitirse el 21 de marzo  y, desde entonces, ha conseguido tener pegados a la pantalla a millones de españoles semana tras semana. De hecho, cada día que se emite, 1 de cada 3 españoles que ve la televisión  lo hace para escuchar el relato de la hija de Rocío Jurado y Pedro Carrasco. Así ha sido  en los capítulos emitidos hasta ahora de la docuserie. Quedan unos pocos aún por emitir  (que si Telecinco sabe de algo es de estirar como el chicle un tema días y días y si fuera preciso, años y años) cuando ya sabemos todos del triunfo indiscutible de este docudrama novedoso emitido por la cadena, copiando el formato de Netflix con el caso de Nevenka Fernández. En ese tiempo, miles de conversaciones han girado alrededor de este tema, sea a favor, sea en contra de la protagonista.  El logro de Telecinco y del programa de Rocío Carrasco no se puede negar. 

Audiencias de los episodios de Rocío Carrasco: contar la verdad para seguir viva
N.º (Prog.) Título Audiencia
1 «Como una ola» 3 787 000 (33,2%)
2 «Se nos rompió el amor» 3 150 000 (27,4%)
3 «Ese hombre»
4 «Muera el amor» 2 883 000 (25,3%)

La televisión tiene un poder increíble, qué duda cabe. Para bien y para mal. Sobre el tema ha opinado prácticamente todo el mundo: hombres y mujeres, periodistas y políticos, abogados y expertos de todo tipo y pelaje. Ha opinado gente que sabe y gente que no tiene ni idea. Centenares de miles de tuits se han publicado, miles de horas de televisión se han emitido, decenas de artículos se han escrito sobre el mismo tema.

Para Telecinco, el éxito está asegurado. Para la cadena, es un programa más, un tema más, en el que, no lo dudemos, no se juegan nada. Pero ¿y para la protagonista?¿Qué pasa con Rocío Carrasco? Y, sobre todo, ¿cuál es el papel que juega la televisión o el periodismo en todo esto? 

La historia de Rocío Carrasco

La historia de Rocío Carrasco no es única: es una mujer maltratada más. Únicamente, por ser quien es,  la repercusión es mayor. Rocío Carrasco era una niña de 17 años cuando conoció a Antonio David. Era la hija única de Rocío Jurado y Pedro Carrasco una niña mimada, rebelde. Poco tiempo le duraron los mimos y la rebeldía a la chica.  Con apenas 18 años se convirtió en madre. Y muy pronto, enseguida,  empezó a conocer la parte oscura de la libertad que buscaba. Porque huyendo de su madre, esa mujer que ella creía controladora, la niña se casó con Antonio David, un hombre que entonces era guardia civil pero que pronto dejaría de serlo, tras dimitir 10 segundos antes de que le echaran del Cuerpo por quedarse con el dinero de las multas que recaudaba. El marido empezó por culpar a Rocío de haberse quedado sin trabajo y, aunque nadie sabe por qué jamás volvió a trabajar en algo distinto a despellejar a su ex paseándose por los platós de televisión,  ahí empezaron los golpes, los insultos y las humillaciones.

Negar el maltrato, yo nunca lo haría. Primero, porque no soy nadie para hacerlo. Segundo, porque ninguna de las expertas en violencia de género que se han pronunciado acerca del tema ha expuesto la más mínima duda sobre el hecho de que Rocío Carrasco, a la luz de sus testimonios y de las numerosas pruebas aportadas, sufrió y sigue sufriendo maltrato. Hay quien niega el maltrato, cualquier maltrato, por sistema. Dicen que no creen en él, como si se tratara de una cuestión de fe. Algunos hasta repiten como un mantra que hay denuncias falsas. Mentira. Y no lo digo yo, lo dice el Consejo General del Poder Judicial.  Los datos del CGPJ son claros: no hay denuncias falsas: lo que hay son denuncias que no se pueden demostrar. En concreto, el estudio de los jueces ha investigado las sentencias dictadas entre 2012 y 2014 y  sólo 2 de las 497 analizadas no se pudieron probar. Y eso, que,  en una de ellos, los agentes habían presenciado las agresiones, pero sucedió que, en el juicio la víctima intentó defender al hombre. Porque eso sí sucede a veces, que las mujeres retiran las denuncias o «perdonan» a sus agresores.

Es verdad que ningún juez ha condenado a Antonio David por maltrato. Pero no porque le consideren inocente, que nunca ha sido declarado así, sino porque probar un maltrato, ya lo hemos visto hace un rato, no siempre es fácil.  En el caso de Rocío Carrasco, el juez dijo que no se podía establecer una relación causa-efecto entre los problemas psicológicos y psiquiátricos de Rocío y el maltrato por parte de su marido. No dijo que no hubiera maltrato, ojo. Para los que no lo sepan todavía, ahí va una noticia: la legalidad y la justicia no tienen nada que ver y, a veces, la ley no es justa.

Que Rocío Carrasco ha sido y es una mujer maltratada por el que fue su marido lo dice el documental, pero, sobre todo, lo dice la tristeza de sus ojos y el gesto infeliz permanente que lleva pintado en su cara desde hace años. En este caso, la cara es , sin duda, el espejo del alma. Negarlo sería de una ceguera increíble. Además, su relato es real, es creíble. Ni la mejor actriz del mundo  podría fingir esa tristeza, ese dolor que brota de cada una de sus palabras.

Rocío apenas estuvo casada 3 años con Antonio David, pero él siguió maltratándola aún cuando ya estaban separados de hecho y siguió después, cuando el matrimonio ya había sido anulado.  Rocío Carrasco ha sido y es una mujer hostigada por un hombre que, perdida ya la posibilidad de maltratarla psicológicamente una vez acabado su matrimonio, ha seguido haciéndolo, usando, para ello, el arma más fácil y peor: una hija manipulada que se ha convertido, con el paso de los años, en una cómplice perfecta de su padre, en una manipuladora ella misma. No toca hablar del hijo, al que jamás se le ha oído hablar y que, ese sí, es una víctima de todos.

Porque que a Rocío Carrasco, además de su ex , la ha maltratado su hija, Rocío Flores,  lo dice una sentencia del Juzgado de Menores número 4 de Madrid,  que se pasa por alto a menudo. Una sentencia que dice, entre otras cosas:

“Sobre las 8:00 h del día 27 de julio de 2012, encontrándose la menor en el domicilio familiar junto a su madre, la pareja de esta y su hermano, inició una disputa con aquella en el transcurso de la cual le propinó varios golpes, llegando incluso a tirarla al suelo, para posteriormente seguir golpeándola, dándole varias patadas. Como consecuencia de los hechos, Rocío Carrasco sufrió policontusiones con equimosis en la región frontal derecha, con edema en ambas muñecas, en muslo derecho, en el antepié derecho y un hematoma en el segundo dedo del pie derecho, para cuya curación únicamente precisó de una primera asistencia facultativa y de las que tardó en sanar ocho días, uno de los cuales estuvo impedida para el ejercicio de sus ocupaciones habituales”.

Durante más de 20 años,  Antonio David se ha paseado impunemente, de programa en programa, hablando de la que fue su mujer, inventándole infidelidades y cuestionándola como mujer primero; como esposa, después y, lo más doloroso, consiguiendo que todo un país, la calificara, finalmente, de «mala madre«. Todo esto sin cuestionarle a él jamás,  consiguiendo convertir el silencio de Rocío Carrasco en un arma más a su favor. Año tras año, Antonio David ha sido colaborador en Crónicas Marcianas y en Sálvame ( por nombrar sólo 2 programas en los que ha aparecido) y hasta concursante en Gran Hermano. Y nunca ha dejado de hablar de Rocío Carrasco. Con su constante aparición en los programas de la televisión, convirtió, para la víctima,  un matrimonio fallido, que debería haber sido un error de juventud sin mayores consecuencias, en una condena de por vida. El daño fue irreparable y el dolor de Rocío Carrasco fue tan grande que intentó suicidarse en agosto de 2019. Imagina el dolor de quien dice sentirse desbordada al no ver una salida a su situación por «las conductas de acoso por su exmarido ante los medios de comunicación y el odio que sus hijos sienten hacia ella» .

Antonio David es un hombre que ha vivido más de 20 años a costa de la mujer a la que destrozaba sistemáticamente día tras día, año tras año. Gracias a ella, ha amasado, dicen, 5 millones de euros en todo ese tiempo. Pero la culpa de lo ocurrido no es solo del exmarido. Al gran negocio del corazón en nuestro país le venía de perlas un bocazas que alimentara los programas. Si lo que decía era verdad o no, a nadie le parecía importar. La cuestión era alimentar la máquina. 

En el caso de Rocío Carrasco, la televisión, esta televisión que tenemos en nuestro país, ha contribuido a hacer su maltrato peor, más grave y, sobre todo, televisado a todas horas con luz y taquígrafos. Con otra televisión y, sobre todo, con un periodismo más responsable, más respetuoso, todo esto jamás habría sucedido.  

La televisión, esta televisión que tenemos en nuestro país, ha contribuido a ello. Porque con otra televisión y, sobre todo, con un periodismo más responsable y  respetuoso, todo esto jamás hubiera sucedido.

El papel de Telecinco

Telecinco, con el programa, ha enarbolado la bandera del feminismo, ha sacado pecho con la gran labor que está efectuando y casi, casi, ha logrado que todos nos lo creamos y aplaudamos. Pero no nos dejemos engañar. Telecinco no hace esto porque le preocupen las mujeres, ni el maltrato. La cadena emite el programa porque le da audiencia. Sin más.

A ver, todos sabemos que Telecinco prácticamente inventó la telebasura. Y lo tiene a gala. Programas infames e inolvidables como «Esta noche cruzamos el Mississipi», a manos de Pepe Navarro, o «Crónicas Marcianas», conducido por Javier Sardá, son historia de la televisión. Aunque sea de la mala. También sabemos que en la cadena reina cualquier cosa menos el periodismo, y que en ella son protagonistas personajes sin  bagaje de ningún tipo, como Belén Esteban, cuyo mayor logro en la vida ha sido engendrar una hija con Jesulín de Ubrique; o Kiko Hernández, que fue concursante en su día de Gran Hermano y sigue viviendo de los réditos 20 años después. Por poner sólo 2 ejemplos.

En esta televisión, en esta cadena, cualquiera puede dar noticias y exclusivas mundiales cada 5 segundos.  Porque todo se ampara en puros rumores, cotilleos de vecindonas.  Como los programas hay que llenarlos todos los días, si no hay noticias, te las inventas.  Y, para eso, vale todo: simples especulaciones, inventos, medias verdades o, directamente, mentiras, lo mismo da. No se comprueba nada. Y los presuntos periodistas ( no es oro todo lo que reluce)  divulgan cualquier cosa sin verificarla y sin consecuencias si resulta ser mentira. Aunque lo que hayan divulgado sea tan grave como decir que «tienen pruebas» de que  una desaparecida está viva, como contó en su día Lidia Lozano sobre la hija de Albano. 

Tampoco está la cadena para dar lecciones de moral, por más que se empeñen en ello. No olvidemos que en una Gran Hermano se produjo, hace unos años, una agresión sexual/violación a una concursante. Entonces, Carlota, la víctima fue invitada a olvidar lo sucedido «por el bien de todos«. Eso le dijeron. 

Telecinco, dando voz a Antonio David todos estos años, ha sido parte del linchamiento a Rocío Carrasco, no lo olvidemos.  Si creíste que la cadena había cambiado, que ahora tenía ética porque le ha despedido como colaborador, observa a tu alrededor con un poco más de atención.  Telecinco ha abandonado su complicidad con los maltratadores. ¿O sólo lo parece? Pues sí, hay que reconocer que un día a la semana,  el día que se emite el documental, la cadena es abogada defensora de Rocío Carrasco. Pero ¿y el resto del tiempo, en los demás programas? Mientras, por un lado, despide de Sálvame a Antonio David, exhibiendo una justa ( y algo cínica) indignación por las acusaciones de maltrato de su ex ; por otro, contrata a su mujer para concursar en Supervivientes como «una concursante más», dicen ellos. Pero ¿acaso su papel es otro que «blanquear» la imagen del marido? . Por si fuera poco, la misma cadena lleva  de colaboradora en otro programa a Rocío Flores, la hija. Y ahí, existe una sentencia firme por maltrato de la hija a la madre. Y es que ésa a la que todos se empeñan en llamar la «niña» ( aunque ya tiene 25 hermosos años) fue condenada   a 6 meses de libertad vigilada cuando sólo tenía 15 años de edad. Por  ser “ autora responsable de un delito de maltrato habitual durante 3 años, de un delito de maltrato, de una falta continuada de amenazas y de una falta continuada de injurias”.

Poniendo una vela a Dios y otra al Diablo, ensuciando con la mano izquierda lo que limpian con la derecha, el fariseísmo de la cadena  es indiscutible. Telecinco no tiene ningún problema en defender una cosa y su contraria y en jugar a dos bandas, por si acaso. Con una hipocresía innegable, la cadena se ha preocupado de no dejar un sólo resquicio sin aprovechar, ni un nicho del mercado de las vísceras sin explotar. Y es que, por encima de todo, hay que salvar el negocio.  Porque eso, que no os quepa duda, es lo fundamental. 

Que Rocío Carrasco haya podido contar su historia es bueno. Para ella y para todas las víctimas del maltrato. Las llamadas al 016 se han multiplicado desde que se emite el documental en un 42% y que las mujeres maltratadas se animen a denunciar es un dato positivo. Pero que la cadena se haya convertido, por eso, en adalid de la defensa de las mujeres maltratadas, es otra cosa. Y muy distinta, por cierto. ¿O nos creemos el eslogan de 12 meses, 12 causas?

rocio3

 

2 comentarios sobre “De Rocío Carrasco, el maltrato y Telecinco.

  1. gracias por ponerme al día, solo tenía la desinformacion de Sonsoles Onega……MARAVILLOSO articulo…..me da la impresion que telecinco te va a vetar y quitate la idea de ir al programa de Anarosa…

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